Editorial

Más inequidad, exclusión y pobreza

En vísperas de la Semana Santa, periodo en el que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de una dilatada tradición en República Dominicana, la población vuelve a ser víctima de acciones del gobierno que malogran los anhelos y las esperanzas en un futuro digno para los dominicanos y las dominicanas.

Dos hechos confirman la desidia del gobierno hacia gente del pueblo a quienes han abandonado a su suerte en medio de una situación de crisis, sin que muestren medidas verdaderamente pensadas en aliviar el sufrimiento de los más vulnerables, como debe ser el papel de los gobernantes.

En franca violación a preceptos constitucionales los congresistas oficialistas en la Cámara de Diputados decidieron eliminar los aranceles a las importaciones, mientras se abandona y desprecia al campo y a los productores nacionales.

Con el infeliz argumento en un informe cambiado de un día para otro, que constituye una pifia legislativa, se aprobó un proyecto que decreta la ruina de los productores agropecuarios, la agroindustria y los industriales nacionales.

No ha valido el rechazo de empresarios, empresas, asociaciones y gremios, la sinrazón se ha impuesto y se ha refrendado la malsana intención gubernamental de beneficiar a amigos y asociados al gobierno.

Con la herida ocasionada por esta mortal puñalada a nuestros productores, desde el oficialismo se despachan con otro disparo mortal para beneficiar una élite económica del país.

Ahora se disponen utilizar 2 mil millones de pesos, provenientes de los recursos fiscales que vienen de los impuestos que pagamos todos, de manera primordial los más pobres, para ser usados en los centros privados de salud. Otra burla a los contribuyentes.

Una primera maniobra entreguista se complementa con una acción de privatización indirecta de la salud, porque se está financiando con dinero público y a tasas subsidiadas a centros privados donde ni la clase media ni los más pobres tienen acceso.

Es predominante en el gobierno, que engañó al país pregonando un cambio, la aplicación de políticas elitistas y privatizadoras a favor de unos cuantos y en detrimento de la gran mayoría.

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