Opinión

El oficio de la política en los peledeístas

La política es una actividad exigente. De esas que no admiten competencia. Por eso Juan Bosch tuvo que abandonar la literatura cuando ya había conquistado sus más recónditos secretos y podía escribir lo que quisiera y como lo deseara en los campos del cuento y la novela.

El bicho de la política ha picado a muchos dominicanos y dominicanas que se han organizado en nuestro partido en estos días. No somos ilusos para pensar que todos esos nuevos «contagiados» por la política harán de esta su actividad principal. Muchos de ellos ni siquiera desarrollarán una militancia activa; se limitarán a votar en las elecciones y a participar en una que otra actividad.

Esos nuevos compañeros vivirán un proceso natural de selección en el que algunos se destacarán en el futuro como dirigentes políticos. ¿Cuántos y quiénes son? No lo sabemos; pero eso es lo que enseña la dinámica social, y de esa cantidad de nuevos compañeros saldrán los dirigentes que nos relevarán, los líderes de nuestro partido y los próximos senadores, diputados, alcaldes y presidentes de la República.

En ese sentido, los dirigentes que nos consideramos veteranos debemos facilitarles a esos compañeros su desarrollo político. Esto es muy importante si tomamos en cuenta que durante más de 20 años la formación política se ha visto descontinuada en el Partido. Y esto no puede seguir porque nada ocurre en el vacío. Si no formamos políticamente a nuestros compañeros nos los (des) formará la sociedad en el ámbito en que cada quien se desenvuelve, y sabemos que una sociedad atrasada como la nuestra tiene muy poca cosa que enseñar a sus miembros.

Respecto a ese proceso de enseñanza aprendizaje político debemos alertar a los compañeros sobre un peligro. Hemos notado que algunos presidentes de comités intermedios se dedican ellos a hacer las tareas y no invitan a los demás presidentes de comité de base. Esa práctica limita el desarrollo de los compañeros. Incluso hay comités intermedios con tres y más meses de formados que no han hecho su primera reunión después de la juramentación, cuando todos sabemos que el primer escenario para que los nuevos peledeístas aprendan lo constituyen las reuniones. En las reuniones es donde los compañeros se conocen y empiezan a perder el miedo escénico, a argumentar y razonar políticamente, asumir con madurez que a veces nuestras posiciones no son aceptadas y que debemos trabajar por la ejecución de las aprobadas, a que debemos trabajar con planes y evaluarlos; en fin, nos hacemos conscientes de que somos parte de algo más grande a lo que aprendemos a querer.

Los dirigentes del Partido no debemos excluir a los compañeros nuevos de los trabajos político-partidarios, pues como lo dijo don Juan en el trabajo «Consideraciones acerca del Estado: la vocación y el oficio», una ley del desarrollo social es que en la medida en que el ser humano va haciendo un trabajo ese trabajo haciendo al ser humano»..

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