Editorial

Del dicho al hecho

En declaraciones de sus dirigentes el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) viene llamando la atención de manera reiterada sobre el esquema de improvisación, la ineptitud y la incapacidad predominantes en el gobierno del PRM, que origina el alto grado de frustración de una ciudadanía engañada con tantas promesas y compromisos que se han quedado en palabras.

Ya nadie cree los tantos argumentos y excusas de los gobernantes expresados en las declaraciones de sus funcionarios o en la vulgar campaña de mentiras en una costosa publicidad saturante.

Los bombos y platillos con que se anunció la inauguración de la Circunvalación de Azua quedaron deslucidos con el accidente ocurrido allí a pocos minutos del acto inaugural, visto como castigo a las habladurías pregonadas.

En la avenida, terminada de forma improvisada, pese a que el gobierno pasado la dejó avanzada en más de un 70 por ciento, repitieron la ineficiencia e improvisación de un gobierno mediático, poco realista y mucho menos identificado con las demandas populares.

La actividad fue aprovechada por el presidente Abinader para una proclama de campaña. Afirmó allí que responderá con hechos las críticas opositoras, denotando una actitud desafiante, provocadora y poco ecuánime, muy alejada de la que debe caracterizar a los dignatarios.

La población es la que se ha encargado en poner sobre el tapete las debilidades de la obra, quizás por lo apresurado de su inauguración, sin cuidar los detalles finales de proyectos de ese tipo.

Iracundo se vio al jefe del Estado instar a la oposición a que le caiga atrás porque responde con hechos, no con palabras. Señor Presidente, son también hechos el alto costo de la vida, la inseguridad ciudadana, la quiebra del campo dominicano, el deterioro de la salud, del servicio de emergencia 9-1-1, la seguridad vial, la inseguridad ciudadana y sobre todo arrodillarse a intereses foráneos en detrimento de la soberanía y la independencia.

Y a propósito de hechos, se recuerda la expresión del gran científico Benjamin Franklin, que resulta de una gran enseñanza y una lección que deben aprender el mandatario y sus encumbrados funcionarios: «Más vale lo bien hecho que lo bien dicho”.

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