Editorial

Abel y el PLD garantizan la anhelada transformación de República Dominicana

Con la Asamblea de Delegados que proclamó y dejó juramentado a Abel Martínez como candidato presidencial para las elecciones del próximo año, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) dio una nueva demostración de que no se entretiene ni se deja desviar de sus objetivos esenciales: Mejorar la vida de todos los dominicanos y dominicanas, superar la pobreza y la falta de oportunidades.

Con la concentración de la dirigencia del PLD para dar cumplimiento a un mandato estatutario y a las leyes electorales quedó demostrada la unidad predominante en el principal partido político de República Dominicana y su plena identificación con la candidatura seleccionada.

El acto del domingo 22 de octubre en el pabellón de voleibol del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte selló con broche de oro lo que aconteció el pasado año con la Consulta Ciudadana que seleccionó a Abel Martínez como candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana.

El acto corona también un amplio movimiento de masa que ha llevado al candidato peledeísta a cada rincón del territorio nacional, mientras se avanza en la reorganización partidaria y la presentación de candidaturas locales, que gozan del aprecio y la simpatía en sus comunidades.

El PLD reiteró que es el partido de mayores niveles de adhesiones y el mejor estructurado y organizado, mientras su candidato presidencial exhibe sus capacidades gerenciales y dominio de la escena política.

Su disertación, más que un discurso, fue un conversatorio con el maltratado pueblo dominicano en cuyo beneficio, con el apoyo partidario, realizará las transformaciones que el país demanda, más allá de un llamado cambio que ha devenido en tormento y atraso.

La transformación de la República Dominicana planteada por Abel Martínez contiene soluciones concretas basadas en cinco ejes: 1) La transformación social, 2) La transformación productiva, 3) La transformación de la seguridad, 4) La transformación de la salud y la educación, y 5) La transformación migratoria.

Este proyecto de transformación del país supera con creces la superficialidad de un cambio que ha resultado una burla, un engaño, repleto de mentiras, promesas incumplidas y, como muy bien ha dicho Abel, mucho allante.

República Dominicana no quiere más promesas ni anuncios que no se cumplen; el pueblo quiere resultados que el PLD y Abel le garantizan.

Hasta el domingo 22 de octubre Abel Martínez era aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana que gran parte del pueblo había hecho suyo. Ese día se convirtió oficialmente en candidato presidencial del PLD, condición en la que ganará las elecciones de mayo próximo para a partir de su juramentación en agosto hacer que el país reencuentre el camino del desarrollo y bienestar que disfrutaba hasta el momento que Abinader y el PRM empezaron a dañarlo todo.

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