Editorial

Un gobierno mentiroso y manipulador

El afán reeleccionista de los funcionarios del Gobierno y de quien preside la nación han llevado a las actuales autoridades a mentir de forma constante y a distorsionar la realidad. Así lo afirmamos en una reciente nota editorial, a la que ahora agregamos el demostrado multimillonario gasto en comunicación masiva con el que se intenta esconder el deterioro de todos los sectores nacionales.

Se está creyendo que los electores acudirán a votar por un gobierno que ha causado un mayor grado de hambre en la población, desempleo, deficiencias de los servicios básicos, entre otras precariedades.

No es verdad que el pueblo se dejará engatusar nuevamente con mentiras y estadísticas falseadas, servidas por un enorme gasto publicitario con que se pretende venderlas como verdades.

El uso de la mentira como arma en la lucha política es un recurso muy conocido en el país que al final se paga caro. No puede ser de otro modo porque más temprano que tarde todo lo que se sustenta en mentiras y engaños se desmorona como los ídolos con pie de barro.

El Partido de la Liberación Dominicana denunció que el dengue se ha salido del control de las autoridades de Salud y del Gobierno, situación que se ha visto agravada por la manipulación de las estadísticas y la desinformación que de ello se desprende.

En rueda de prensa del gabinete técnico del PLD se demostró que el Gobierno manipula los boletines epidemiológicos, práctica deleznable que se ha sumado a una ausencia de campaña de orientación para abordar la proliferación de dengue y una notoria insensibilidad de sus funcionarios.

En la gestión del PRM la agropecuaria ha sido destruida; al no poder negar ese hecho palpable en el campo y en los mercados se recurre a la proliferación de mensajes publicitarios.

No es verdad que se han construido carreteras o que se haya asfaltado, tampoco es cierto el anuncio de la construcción de cinco mil viviendas o que los hospitales hayan sido remozados.

Con miles de millones de pesos derrochados en publicidad no se cambia realidad tan dolorosa para los pobres del país. No hay forma de que con anuncios y mentiras usted le haga creer al que está mal que no está sino bien. El que esta mal está mal, y punto. Lo que necesita es que se cambie para bien su situación, no que se le quiera hacer creer que está bien.

Por suerte todo tiene su final. Y este drama tiene el suyo. Muy pronto el Gobierno y el PRM entenderán que quien escupe para arriba le cae la saliva en la cara.

Noticias Relacionadas