Como no había ocurrido antes, una de las frases preferidas por la actual gestión gubernamental, desde la presidencia de la República se convocó a los medios de comunicación para dar a conocer un decreto.
Lo que tradicionalmente se hace por intermedio de la Consultoría Jurídica de la Presidencia y se divulga por los medios de comunicación, en esta oportunidad se montó un espectáculo.
Desde una mesa ejecutiva, con micrófonos para amplificación, se dio a conocer el decreto 1-24, que ordena regular la publicidad oficial, estableciendo los criterios e instrucciones para la contratación de la difusión publicitaria con los medios de comunicación, comunicadores, periodistas o influenciadores de los medios digitales.
Un nuevo engaño de la gestión administrativa que ha preferido lo mediático y el marketing a las acciones en beneficio de la población y de cumplimiento a las prerrogativas de la Constitución.
Si en realidad se quiere regular la publicidad oficial debió pensarse en un proyecto de ley que se discuta en el Congreso de la República, como quedó establecido en el Consejo Económico y Social en el debate de la temática de transparencia e institucionalidad.
Lo engañoso del decreto inicia con la intención de regular, teniendo ya más de tres años colocando una costosa publicidad desregulada, y más aún, presentando como monto de gasto una cifra falsa. En el presupuesto de 2024 pusieron una partida de más de 11 mil millones de pesos para el gasto de publicidad, muy distante de los 3,594 millones que, afirman, gastaron en el 2023.
Queda claro que, con el primer decreto del año, dado a conocer en el formato de espectáculo, el gobierno de forma politiquera intenta disminuir el impacto que ha tenido la oposición, expresando por diversas vías su preocupación sobre el uso excesivo de la publicidad oficial para establecer una percepción en la población muy contraria a la realidad de los males que afectan a la gente.
Es más que engañoso afirmar que se asume el compromiso de regular la publicidad oficial en un contexto electoral, con calles, avenidas, carreteras inundadas de vallas con la imagen del presidente-candidato que ocupan todos los espacios del cartelón y consignas de promoción de logros que no son del actual Gobierno.
El gobierno del PRM estrena el año 2024 con nuevas falacias, embustes y enredos a un pueblo al que se le prometió el cielo y lo han sumido en un verdadero infierno.