La fortaleza y determinación del Partido de la Liberación Dominicana han quedado demostradas en estos últimos días del año 2024 en la celebración de las navidades y su 51 aniversario.
Decenas de encuentros, asambleas, actos religiosos y festejos coronaron en el PLD la última quincena de diciembre del año en curso en el que los francotiradores de la política volvieron a hablar del supuesto desplome peledeísta.
El PLD desde sus inicios fue el blanco escogido por un sector dominante con influjo foráneo para incentivar su disminución y restarle capacidad de sintonía con la población.
En ese tiempo hablaban muy bien de la organización, pero objetaban a su organizador por asunto de temperamento. Cuando el Profesor Juan Bosch falleció, entonces el de las luces era él y el PLD su traidor.
Siempre ha sido así. Ahora «olvidan» que si el Partido de la Liberación Dominicana quedó disminuido en las pasadas elecciones, esos votos no son los que le corresponden. Así lo vienen indicando las encuestas recientes.
Es notorio el nivel de ascenso del PLD con relación a los demás partidos políticos del sistema electoral, como también lo es el evidente desplome del partido en el Gobierno, que no se puede sostener con maniobras mediáticas.
El PLD es un partido con una experiencia acumulada en 51 años de existencia y una impronta de realizaciones y avances institucionales en los 20 años que gobernó República Dominicana.
Esos logros y realizaciones motivaron una celebración en grande con todas las actividades organizadas en el territorio nacional y en las seccionales del exterior.
Los actos centrales de la celebración se desarrollaron en la ciudad capital con una ofrenda floral a los Padres Fundadores de la República en el Altar de la Patria y un acto de reconocimiento a su miembro fundador, Euclides Gutiérrez Félix, seleccionado miembro Ad Vitam del Comité Político.
Justo a las 8 de la mañana el personal de la Casa Nacional del PLD se reunió con los vecinos y miembros de los comités intermedios cercanos y dieron continuidad al tradicional izamiento de banderas y la celebración de las mañanitas navideñas.
La ofrenda a los padres fundadores de la nacionalidad constituyó una acto emotivo, con la dirigencia desplazándose por el corredor central del parque Independencia, hasta llegar al mausoleo donde descansan los restos de los patricios.
La celebración central fue un acto de reconocimiento a Euclides Gutiérrez Félix y en él a los demás miembros fundadores con la reflexión del expresidente Danilo Medina, presidente del PLD, presentando la realidad que vive el Partido y las iniciativas que conducen al fortalecimiento partidario, con miras a los próximos comicios.
Danilo fue preciso en invitar a miembros y dirigentes a alejarse de las actividades grupales y procurar siempre los puntos que nos unen, recordando los afanes del Profesor Juan Bosch, quien insistió siempre en mantener la unidad partidaria.
No se quedó una sola provincia ni seccionales en el exterior sin celebrar los 51 años de constitución del PLD.
Todos esos actos se reportaron con imágenes fotográficas y reportes audiovisuales, demostrando así el entusiasmo predominante en las filas moradas.
Cerrando el mes el Partido de la Liberación Dominicana hizo acto de presencia en el debate público fijando posición sobre temas puntuales y de preocupación en la ciudadanía, como el caso del despropósito de fusionar los ministerios de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, la sentencia del Tribunal Constitucional TC/0788/24 y la excesiva nómina pública, insistiendo en el fraude de los bonos navideños y lamentando el desplome del comercio en las navidades y del sector agropecuario por la entrada en vigencia del DR-Cafta.
Con el inicio del año el PLD se prepara para dar continuidad a las asambleas provinciales encabezadas por el presidente Danilo Medina y el secretario general, Johnny Pujols, que decidió el Comité Político y trabajar para continuar el proceso de reestructuración interna.
En sus 51 años de existencia el Partido de la Liberación Dominicana puede proclanar a todo pulmón que es indestructible, que está aquí renovado y sembrado en el corazón del pueblo, de donde no lo mueve nadie.