La Conferencia del Episcopado Dominicano, con el Nuncio Papal a la cabeza, sorprendió al país y sacudió los cimientos de la dictadura con una enérgica Carta Pastoral, firmada por todos los obispos, en la que denunciaba la tiranía. Este [31 de enero 1960] día era domingo y el documento fue leído en todas los templos del país donde se celebró misa. En su carta, los obispos pedían a los fieles católicos que rezaran por Trujillo, lo mismo que por su hermano Héctor Bienvenido (Negro), que en ese momento detentaba la condición de »Presidente», pero también pedían oraciones por los presos políticos que abarrotaban las cárceles criminales de La Victoria, El Nueve, La Cuarenta y otros centros de tortura del país, así como »por sus afligidos familiares».