Opinión

La desgracia cotidiana sigue latente

Son múltiples los problemas que atraviesa hoy el sufrido pueblo dominicano, a quien el Gobierno PRM ha despojado de una salud digna, de una educación de calidad y de algo tan elemental como su alimentación diaria.

El Gobierno Abinader rehúye de su obligación de garantizar los derechos con los que nace cada dominicano, respecto a sus condiciones materiales de existencia.

Lo indiscutible es que, como dice la gente, con el PLD se vivía mejor. ¿Por qué? No había apagones, el sector educativo estaba en plena revolución en todos los sentidos, la salud mejoró enormemente con 19 provincias con Sistema 911, más de 40 hospitales inaugurados y 550 Farmacias del Pueblo abastecidas.

Ya hemos visto al presidente Abinader pidiendo al pueblo que no mire hacia atrás. ¡Claro! Al mirar hacia atrás, el desastre de su Gobierno se hace más evidente.

Es por todo esto que, más que a nadie, al Gobierno le conviene que la gente se entretenga con situaciones creadas por el mismo PRM, para desconectar a los ciudadanos de la insufrible realidad.

Mientras se discute que si en el Hoyo de Friusa o el de Pelempito hay más o menos haitianos en condición de ilegales (que permite el propio Gobierno), la desgracia cotidiana sigue latente.

A todas luces, el Gobierno está dispuesto a hacer lo que sea para evadir su responsabilidad, así tenga que crear atención nacional, en la que se elevan discursos de odio que nada aportan a resolver el problema.

Mientras el Gobierno enarbola deportaciones masivas, como trofeo, permite que siga el caos y las mafias de tráfico de seres humanos.

A la vez, el Gobierno permite el conveniente caos para librarse de dar explicaciones del gran desorden en todos los aspectos de la vida nacional.

¡Estamos peor y empeorando!

Lejos de caer en provocaciones, el pueblo dominicano debe exigir, no solo una política migratoria efectiva, sino también en materia energética, de salud, educación y apoyo a los productores nacionales.

Millones de dominicanos y dominicanas cada noche se acuestan sin energía eléctrica, sin comida en el estómago, con la tarjeta de crédito sobregirada; se acuestan pensando en lo pésimo que son hoy los servicios públicos, el transporte y los deprimidos que están los salarios.

Todo eso es el gran logro del Gobierno PRM, que intenta entretener a la gente con cortinas ahumadas, que ni resuelven el hambre ni el descontento social.

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