La semana pasada quedó marcada por un hecho horripilante, un tiroteo ocurrido el sábado 18 de mayo en el sector El Tanque, municipio Loma de Cabrera, provincia Dajabón, que dejó un saldo de cinco muertos y dos heridos.
Las versiones dan cuenta de que se trató de un enfrentamiento en un punto en el que se trafica con drogas narcóticas
Se habla de un tumbe o contra tumbe, que es el término que en buen dominicano significa engaño entre traficantes de drogas, que por lo general , se expresa con actos violentos.
Junto al caso de Dajabón otros hechos violentos y trágicos dejaron un saldo de varios fallecidos y heridos.
Entre los casos se registran accidentes de tránsito, homicidios, riñas y muertes por crecidas de ríos provocadas por las lluvias recientes, también feminicidios y homicidios.
Los fines de semana se ven marcados por hechos violentos que terminan con la vida de varias personas, en sucesos ocurridos por separados en diferentes localidades del país.
Se le suma a todo esto el intenso tráfico de drogas, que aunque las autoridades se vanaglorian de la captura de cargamentos, se sabe que una parte sale al ilícito comercio.
Es de público conocimiento la cuantificación de los puntos de comercialización de drogas, ante la indiferencia o impotencia de las autoridades.
Se ha informado que muchos de estos puntos funcionan con cámaras de vigilancia y aplicaciones digitales para detectar agentes policiales o de la DNCD.
Lo cierto es que estamos viviendo en una sociedad violenta que nos lleva a igualarnos a otros países de la región en donde funciona la ley del más fuerte y que los crímenes y delitos dominan a su persecución.
Es de tal magnitud la situación en el caso del narcotráfico que ha permeado la política, sobre todo al partido de Gobierno, que nos está llevando a ser comparados con México o Colombia.
La situación de inseguridad y el aumento de la criminalidad son alarmantes. Homicidios y violencia han aumentado, pese a las estadísticas que se ofrecen cada lunes.
Los hechos violentos se han desbordado porque no tenemos políticas públicas para evitar la violencia y disminuir los niveles de inseguridad que preocupan a la ciudadanía