En una muestra más del deterioro progresivo del sistema eléctrico nacional, todos los postes del tendido eléctrico sobre el puente Francisco del Rosario Sánchez —conocido popularmente como el Puente de la 17— se desplomaron este lunes 9 de junio de 2025.
Este hecho no solo representa un peligro directo para los ciudadanos que transitan diariamente esa importante vía del Gran Santo Domingo, sino que también evidencia la falta de mantenimiento, supervisión e inversión eficiente en la infraestructura eléctrica crítica del país.
A través de redes sociales, como el usuario @delvyslanfranco en X (antes Twitter), las imágenes y videos del colapso han indignado a la población, poniendo en evidencia que el discurso oficial de avance y modernización está desconectado de la realidad que vive la gente.
Mientras esto ocurre, el gobierno dominicano ha incrementado de manera dramática el subsidio al sector eléctrico. Según datos publicados por Diario Libre, solo en el primer trimestre de 2025, el Estado ha transferido más de 30,800 millones de pesos al sector energético. Una suma récord, que lamentablemente no se traduce en mejoras visibles ni sostenibles.
Esta contradicción es intolerable: se gasta más que nunca, pero el pueblo sufre más que nunca. Los apagones continúan, las tarifas siguen subiendo, y ahora los postes se desploman como símbolo del colapso institucional y técnico.
El colapso en el Puente de la 17 no es un accidente aislado. Es una alerta roja. Es una prueba irrefutable de que el sistema está fallando. Y como siempre, es el pueblo quien paga las consecuencias.
Hoy más que nunca, exigimos respuestas. No es suficiente transferir dinero. Necesitamos responsabilidad, planificación y transparencia. La luz no puede seguir siendo un lujo. Debe ser un derecho garantizado con dignidad y seguridad para todos los dominicanos.