Una multitud enardecida asalta la emisora radial Radio Caribe, incendiándola y destruyéndola. Desde su fundación, en julio del año anterior, Radio Caribe funcionaba como punta de lanza al final de la tiranía trujillista al contrarrestar los ataques radiofónicos de los exiliados antitrujillistas, las críticas de la iglesia católica dominicana y las presiones políticas y diplomáticas de los Estados Unidos.