Opinión

El Juego de Suma Cero, un espejismo para la oposición que el PLD debe evitar

En varias ocasiones he escuchado al Secretario General del PLD, Johnny Pujols, referirse a la lucha fratricida entre los partidos de oposición, intercambiando militancia. Ha llamado mi atención, que tan avanzados los años desde la división del PLD, donde nació la Fuerza del Pueblo, al sol de hoy sigan partiendo dirigentes de un lado a otro.

Johnny Pujols, matemático al fin, se ha referido a esto como un “juego de suma cero”, que se define como una situación donde la ganancia de un jugador equivale a la pérdida de otro. En otras palabras, la suma total de las ganancias y pérdidas es cero. En un juego de suma cero, la riqueza no se crea ni se destruye, solo se redistribuye entre los participantes.

Entendiendo el error que esto significa, me genera una duda genuina el por qué la estrategia del líder de este nuevo partido (FP), está tan ferozmente enfocada a la conquista de sus ex compañeros, luciendo desesperado por adherirlos a sus filas, al punto de olvidar el objetivo principal de un partido político, que es ganar las elecciones y obtener el poder.

La política, en su esencia más pragmática, es un juego de números. Y en el contexto electoral dominicano, la Fuerza del Pueblo (FP) parece estar apostando a una estrategia de suma cero que, más que fortalecerse, debilita el frente opositor en su conjunto. Este concepto, simple pero crucial, parte de una premisa histórica: la gran mayoría de los electores de la FP y del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) provienen de una misma raíz. Son votantes que, en su momento, formaron parte de un mismo proyecto político.

La estrategia de la Fuerza del Pueblo, según se evidencia, se enfoca en seducir y atraer a miembros y electores del PLD. El problema radica en que, al hacerlo, el electorado total de la oposición no crece. Simplemente se redistribuye. Es como si en un plato, la FP y el PLD representarán dos porciones de un mismo pastel. La FP busca agrandar su porción a expensas de la del PLD, pero el tamaño del pastel, en este caso el electorado opositor, sigue siendo el mismo. Esta dinámica no genera nuevos votantes, solo los mueve de un lado a otro.

El verdadero error estratégico

Mientras la oposición se concentra en esta lucha interna, el verdadero botín electoral, los votantes indecisos y los electores del partido oficialista, quedan en un segundo plano. La estrategia de suma cero ignora por completo la necesidad de expandir la base, de convencer a aquellos que no tienen una afiliación clara o que están descontentos con la gestión actual. La energía, el tiempo y los recursos dedicados a esta «guerra fría» entre partidos que fueron hermanos, es en el mejor de los casos, un desperdicio. En el peor, se proyecta una imagen de debilidad e implosión de la oposición, un mensaje poco atractivo para quienes buscan una alternativa sólida y coherente.

La historia electoral demuestra que las victorias no se construyen a base de la debilidad del adversario directo, sino a partir de la propia fortaleza y la capacidad de conectar con nuevos votantes. Para la Fuerza del Pueblo o cualquier otro partido de oposición aspirar a ser una verdadera alternativa de poder, tendría que dejar de mirar hacia atrás y concentrarse en el futuro. La batalla no es por el electorado del PLD; es por el voto de los indecisos y de aquellos que hoy respaldan al partido en el poder. Pero la estrategia de su líder no es otra, que ver morir al partido que lo vió nacer, porque no hay peor consejero que el ego, cuando hablamos de decisiones prudentes.

Es preferible asumir que es por dolor y ego, y no que le hace el juego al oficialismo.

Al enemigo no se aconseja cuando va tropezando por sus decisiones, los párrafos anteriores no son más que un llamado a la militancia peledeista, a que abrase a sus compañeros, y deje ir en paz al que lo desee, porque, aunque luzca lo contrario, los disidentes ni nos debilitan, ni los fortalecen.

El PLD, como líder de la oposición, está enfocado en sus estructuras y resta importancia al que se va, porque aún hay miles por conquistar. El reto es que toda la dirigencia comprenda el rol que debe asumir el PLD, y solo así, la oposición dejará de ser un juego de suma cero y se convertirá en una verdadera maquinaria capaz de ganar elecciones.

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