En un ambiente dominado por largas tandas de apagones que tienen irritada a la población, con las quejas por el alto costo de los productos de primera necesidad, en los que se incluye en primer plano el pollo y el arroz, con la frustración familiar por las limitaciones para niños y adolescentes volver a las escuelas, el Gobierno y su partido anuncian la celebración por lo alto de sus cinco años en la presidencia.
Aquel altisonante anuncio fue interpretado como una burla por una población que en lugar de festejos, se lamenta por los sinsabores del día a día, con pobres ingresos, precios altos y saturados de mentiras y falsa propaganda del Gobierno.
Es lo que en realidad motiva la suspensión de la celebración de los cinco años en el Gobierno del llamado cambio, que ha devenido en un total fracaso.
Ordenar la suspensión de los actos de celebración de los cinco años de gobierno del PRM es una decisión políticamente inteligente, porque mantener la actividad, sería una burla para una población agobiada.
El gobierno que ha manejado la mayor cantidad de recursos de la historia reciente, no puede exhibir una sola obra, carece de motivos para celebrar; en cambio sí se identifican problemas y limitaciones que llevan a quejas y lamentos ciudadanos
El PRM suspendió la actividad a petición del propio presidente Luis Abinader quien le pidió concentrarse en resolver problemas.
Un antiguo axioma explica lo que aconteció con la suspensión de la celebración, es el que reza: “A confesión de parte, relevo de pruebas”.
Ha sido el mandatario, quien en una misiva dirigida a la dirección del PRM deja claro que ni el PRM ni el gobierno tienen motivos para celebrar; copio lo dicho por el mandatario: “Las preocupaciones de nuestra gente deben ser un llamado a la acción diligente, un recordatorio de que la política solo vale si sirve al bienestar cotidiano de los ciudadanos. Ante esa realidad, siento que nuestra obligación es entregar cada minuto, cada esfuerzo y cada pensamiento a la tarea de resolver”, expuso el gobernante. “A buen entendedor pocas palabras bastan”