Llega a Caracas , Manuel Rodríguez Objío, poniéndose a las órdenes de Juan Pablo Duarte, informando sobre «El Grito de Capotillo» y pasando de inmediato a ser su secretario personal. Duarte continuó los aprestos y las diligencias con el fin de captar ayuda para la causa restauradora y volver, ambos, al país.