Por: César Peña Bonilla | Mientras el mundo clama por un alto al fuego en Gaza y se enfrenta a decisiones devastadoras, es imperativo que también dirijamos nuestra mirada y reflexión hacia la República Dominicana. La realidad que experimentamos bajo la actual administración del Partido Revolucionario Moderno (PRM), si bien no es una guerra abierta, ejerce un impacto igualmente devastador en la vida diaria de miles de dominicanos.
La Peligrosa Escalada de la Deuda
El endeudamiento público ha crecido de manera alarmante, poniendo en jaque el futuro económico de la nación. Cada peso destinado al servicio de la deuda es un recurso que se detrae de áreas esenciales como la educación, la salud o la infraestructura. Es fundamental que el gobierno del PRM detenga inmediatamente esta tendencia, que nos arrastra a un abismo económico del que será cada vez más difícil recuperarse. La urgencia de frenar este ciclo de endeudamiento es nuestro propio llamado a la paz financiera.
Inseguridad y Violencia Cotidiana.
La inseguridad se ha convertido en una constante. En las calles, muchos ciudadanos viven con miedo, limitando su libertad de movimiento, especialmente durante la noche. Este clima de violencia tiene un costo psicológico y económicoque la administración no puede seguir ignorando. Al igual que se pide paz en zonas de conflicto, nosotros necesitamos un alto a la violencia y a las condiciones que perpetúan este ciclo de inseguridad en nuestras comunidades.
El Azote de la Carestía.
El aumento vertiginoso de los precios de los alimentos es otro punto crítico que refleja la precariedad que viven muchas familias. Día tras día, más dominicanos sienten el peso de la inflación, obligados a hacer sacrificios dolorosos: decidir entre la compra de alimentos, el pago de servicios de salud o la factura eléctrica. Esta es una crisis que no admite dilación. El PRM debe actuar con urgencia para estabilizar los precios y garantizar el acceso a productos básicos.
A esto se suma un sistema de salud debilitado, que deja a miles de ciudadanos sin acceso a tratamientos adecuados. Las deficiencias en la infraestructura sanitaria deben ser corregidas para que ningún dominicano enfrente la enfermedad sin la esperanza de recibir una atención médica digna.
La Carga de la Factura Eléctrica.
La factura eléctrica se ha transformado en una fuente de estrés y angustia. Con precios en constante aumento, muchas familias se ven forzadas a elegir entre tener luz o cubrir otras necesidades esenciales. Esta carga económica es insostenible y exige una solución inmediata para evitar que más dominicanos vivan en la oscuridad, en el sentido literal y metafórico de la palabra.
La Búsqueda de Estabilidad
Ante este panorama de crisis, miramos con nostalgia hacia el pasado y recordamos los periodos de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), cuando la población experimentó una vida más estable, con precios más controlados, mayor sensación de seguridad y servicios más confiables. Así como la diplomacia internacional busca mediar en conflictos para promover la paz, nuestro país debe considerar seriamente la posibilidad de un rápido regreso del PLD al poder para recuperar la tranquilidad que la ciudadanía anhela.
Es hora de que el gobierno del PRM asuma medidas proactivas y contundentes que aseguren un presente y un futuro mejor para todos. Necesitamos un compromiso genuino con la justicia social, la paz y la dignidad de cada ciudadano.
La crisis en la República Dominicana es real y urgente, y debe ser abordada con la misma determinación que se exige para la paz en cualquier otra parte del mundo. Juntos, alcemos nuestras voces para exigir acciones concretas. El retorno del PLD es el primer paso hacia esa anhelada estabilidad, porque con el PLD se vivía mejor. Es tiempo de un alto al fuego en la precariedad que nos agobia, por el bienestar de todos los dominicanos.