Hablan los hechos

52 AÑOS SIRVIENDO AL PUEBLO DOMINICANO

Por: Daniel Cruz | El 15 de este mes el Partido de la Liberación Dominicana conmemora el 52 aniversario de su fundación, lo que significa que al menos dos generaciones de dominicanos y dominicanas han surgido y agotado su ciclo en el marco de la existencia de ese partido. Medio siglo es tiempo suficiente para la reflexión acerca de la existencia, las realizaciones y el porvenir de un ente vivo como el PLD.

Bien visto el asunto, y así lo vio su fundador, el profesor Juan Bosch, el PLD fue fundado de manera formal el 15 de diciembre de 1973, pero su fundación real se produjo en los días 10 y 11 de mayo de 1974 en la conferencia «Salvador Allende», en la que se definió lo que debería ser su estructura orgánica.

«… aunque la fundación formal del PLD tuvo efecto el 15 de diciembre de 1973, su fundación real, desde el punto de vista del salto ideológico y orgánico que le siguió, debe contarse a partir de los dos días que duró esa conferencia, en la cual se elaboró lo que podemos llamar con toda propiedad la sustancia vital del PLD». (Juan Bosch, «El Partido, concepción, organización y desarrollo», página 123, cuarta edición, editora Alfa & Omega). En esa conferencia se adoptaron las bases teóricas para elaborar los planes de trabajo del PLD.

Como todo lo que acaba de nacer, el Partido de la Liberación Dominicana era más un proyecto que una realidad; sin embargo, el haber surgido como resultado de la negación dialéctica del Partido Revolucionario Dominicano, ese proyecto era la promesa o anuncio de algo que estaba llamado a realizar grandes cosas en beneficio del país.

Desde el momento mismo de su surgimiento el PLD nacía con dos responsabilidades. Primera, el compromiso de conservar lo que había sido la sede nacional del Partido Revolucionario Dominicano, y segunda, la de ser parte importante del Bloque de la Dignidad Nacional creado cuando JUAN Bosch presidía aún el PRD y del que formaban parte junto a ese partido siete organizaciones de izquierda.

Junto a esas responsabilidades Juan Bosch se dio la de hacerle entender a la gente que el PLD no era un PRD compuesto por gente buena y seria. «…el PLD no puede ser ese PRD con que sueñan algunos inocentes, porque el PRD es una fuerza dedicada a mantener vivo el pasado y el PLD es una fuerza destinada a luchar por el futuro. Aquello es lo viejo y esto es lo nuevo, y por eso el PLD es diferente del PRD y tiene que seguir siendo diferente», expresa Juan Bosch (Ibidem, página 31).

Precisamente con el propósito de dar a conocer al PLD es que se decidió participar en las elecciones de 1978.

Entre los logros importantes del PLD joven se destacan la creación de su vocero escrito, «Vanguardia del Pueblo», el 9 de agosto de 1974, apenas 8 meses después de su fundación; el inicio de la elaboración de planes de trabajo, lo que era una novedad para los pequeños burgueses pobres y muy pobres que se integraron de inmediato al Partido, inclinados por su condición social y la necesidad de enfrentar cada día con las incertidumbres propias de los que desarrollan su vida bajo el sino de la improvisación, así como la ejecución de un programa de formación política que Bosch intentó desarrollar en el PRD desde su llegada al país de Benidorm, España, el 16 de abril de 1970.

Con la atención de Juan Bosch, quien le dedicó lo mejor de su vida, y el apoyo de compañeros que le siguieron desde su renuncia del PRD y de otros que se le sumaron luego, el PLD agotó la etapa de su formación y desarrollo.

Lo que mejor demuestra que Juan Bosch había sembrado en tierra fértil y que el árbol morado se estaba desarrollando sano son las votaciones que obtenía en sus participaciones electorales, la sistematicidad con que el partido desarrollaba sus congresos nacionales ordinarios y la ascendencia y el respeto que ganaba en organizaciones sindicales y gremios de profesionales, así como la autoridad moral que tenía en amplios sectores de nuestra sociedad. De esto último podemos dar testimonio muchos

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