Una reciente desclasificación de documentos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, basados en informes de una fuente humana confidencial (CHS) de 2020, reveló vínculos operativos entre el fallecido pederasta Jeffrey Epstein y el Mossad (principal agencia de inteligencia de Israel).
Según los archivos, el delincuente sexual habría actuado como un “agente cooptado” de la inteligencia israelí, bajo el entrenamiento directo del exprimer ministro Ehud Barak. La documentación detalla una relación de más de una década entre ambos, que incluyó decenas de visitas de Barak a la residencia de Epstein en Nueva York, Estados Unidos, y comunicaciones estratégicas sobre la política estadounidense.
Los informes señalan que figuras clave del entorno legal y político de Epstein también habrían tenido nexos con la inteligencia extranjera. El memorando menciona que, durante el acuerdo de culpabilidad de 2008, se advirtió a las autoridades federales que Epstein “pertenecía a la inteligencia”.
Asimismo, la fuente confidencial afirma que el abogado de Epstein Alan Dershowitz “habría sido cooptado por el Mossad y suscrito a su misión”, mientras que Ehud Barak utilizaba la red de Epstein para gestionar intereses mediáticos y políticos en Estados Unidos, especialmente durante la carrera presidencial de 2016 en la que que competían Donald Trump y Hillary Clinton.
Según las filtraciones, Barak informó que el canal de noticias israelí Canal 2 ya había asegurado una entrevista exclusiva con Clinton, por lo que instó a Epstein a evaluar el interés de Donald Trump para conceder un espacio similar al Canal 10. El objetivo de esta maniobra era captar la atención de la audiencia israelí y del electorado estadounidense residente en ese país, aprovechando la rivalidad entre ambas cadenas televisivas.
Para facilitar el encuentro, Barak subrayó que el Canal 10 estaba dispuesto a trasladar a territorio estadounidense a su presentadora principal, a quien describió como una profesional rubia, talentosa y de perfil positivo.
Por otra parte, los nuevos archivos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos exponen una serie de comunicaciones de julio de 2011 donde Jeffrey Epstein y un asociado discutían planes para acceder a activos estatales de Libia
La correspondencia detalla una estrategia para aprovechar la incertidumbre política y económica de la nación africana con el fin de localizar fondos congelados internacionalmente, calculados en aquel momento en unos 80.000 millones de dólares, de los cuales 32.400 millones se encontraban en instituciones estadounidenses.