La mañana del sábado, 28 de febrero, República Dominicana se levantó con la noticia de que `por orden del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se tomaron acciones militares contra Irán sin contar con la autorización del congreso norteamericano
Al igual que República Dominicana el mundo fue impactado por la invasión a Irán, iniciativa que contó con el respaldo de Israel y la respuesta de Irán tomando represalias.
El mundo se impactó, pero no se sorprendió, porque cumplido un año del segundo mandato de Donald Trump, ha sido protagonista de situaciones espeluznantes poniendo en peligro vidas humanas y contraviniendo reglas de convivencia internacionales, impulsadas desde sus inicios por Estados Unidos.
La Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe las amenazas o el uso de la fuerza contra la integridad de un territorio o la independencia de cualquier país, ha sido mancillada por el monarca presidente de los Estados Unidos.
En un audiovisual publicado en redes sociales el 28 de febrero a las 2:30 am, hora del Este, Trump acusó a Irán de llevar a cabo “terrorismo masivo” desde la Revolución Islámica de 1979 y declaró: “No vamos a tolerarlo más”, ordenando los masivos bombardeos sobre la capital iraní y otras demarcaciones.
“Vamos a aniquilar su armada, vamos a asegurarnos de que los agentes terroristas de la región ya no puedan desestabilizar la región ni el mundo ni atacar nuestras fuerzas Y nos aseguraremos de que Irán no obtenga un arma nuclear”, reportaron las agencias de prensa en la traducción de lo expresado por el monarca del globo.
Usamos el término monarca, porque es lo que se entiende del compartimiento del mandatario de los Estados Unidos, quien en un chiste de mal gusto, tratando de burlarse de los esposos Obama, se autonombró “Rey de la Selva.”
Los dominicanos vivimos 31 años de una dictadura dirigida por un megalómano, caracterizado por delirios de grandeza.
Ese el comportamiento de Trump que ordena invasiones, secuestros de jefes de Estado, que anuncia el final de gobiernos, que estrangula países y aspira a que le aplaudan, como las focas.
En los Estados Unidos, incluyendo ciudadanos que dicen ser republicanos, han mostrado su preocupación por que su país ha entrado en conflicto por una bravuconada de su mandatario, sin tener una idea clara de cómo terminará.
En el fin de semana pasado, ya el precio del barril de petróleo para referencia en República Dominicana sobrepasó los 90 dólares, una situación insoportable para una economía endeudada, que se sustenta en los servicios en un mundo que prácticamente está siendo manipulado por un personaje que se goza el culto a su persona.