En el uso del castellano nos encontramos a menudo con palabras que conectan con una nueva realidad y empiezan a ser utilizadas incorporando nuevos matices y significados. Es el caso de la palabra “resiliencia”, que procede del verbo latín resilio, cuyo significado es “saltar hacia atrás, rebotar”.
Se es resiliente si se beneficia de la resiliencia, tal como ha sucedido en materia política con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Desde el gobierno, el PLD fue atacado por sus adversarios para intentar disminuir su fortaleza y sintonía con los diferentes sectores nacionales; ataques que se han mantenido ahora en la oposición.
En esa tenaz persecución —caracterizada por ataques intensos y persistentes— se logró, a base de mentiras y engaños, derrotar electoralmente al partido político más exitoso del país. Se le desalojó del control del Estado mediante la promesa de un «cambio» del cual nadie ha visto resultados positivos; más bien, todo lo contrario.
Esos feroces ataques no han cesado. Cada vez que se produce una renovación de simpatías hacia el PLD, se hace sentir la alianza del gobierno y su partido (el PRM) con otros sectores y organizaciones opositoras.
La pasada semana abundaron los argumentos, análisis y reseñas periodísticas que procuraron, sin éxito alguno, contener el avance peledeísta.
Como si de una novela se tratara, leímos el relato de una redactora que no disimula su vínculo con el partido aliado del gobierno, escribiendo sobre supuestas traiciones y zancadillas entre los aspirantes a la candidatura presidencial. También escuchamos a un reconocido “saltarín” del partidismo hablar de un encuentro entre el principal líder del PLD y el jefe de Estado, en un relato propio del realismo mágico y perverso.
No faltaron las notas falsas sobre dirigentes mudando sus simpatías, rumores de pasos inciertos o el drama de una conspiración de aspirantes contra uno de los competidores.
A todas estas elucubraciones, el Partido de la Liberación Dominicana responde con el trabajo de sus cuadros, fortaleciendo sus estructuras y preparando a sus tropas para la batalla electoral que se avecina.
En ese escenario, la implementación de una nueva línea organizativa representa una verdadera garantía de triunfo.
En sintonía con el significado de la palabra resiliencia, el PLD se sobrepone a las adversidades, superándolas y saliendo fortalecido.