Tras doce años sin saberse de su paradero, «ni sus familiares, ni sus amigos más íntimos», Juan Pablo Duarte reaparece en Caracas, Venezuela luego de enterarse casualmente sobre la noticia de que Santo Domingo fue anexada a España y que Sánchez había sido fusilado junto a otros 20 compatriotas, el pasado 4 de julio. En el año de 1850, Duarte, según el historiador José Gabriel García, «… fue alejándose poco a poco, hasta que internándose por el Orinoco y por el Río Negro, llegó a los confines del Brasil, donde se perdieron las huellas de sus itinerario hasta para los miembros de su propia familia, que ignorando por completo su paradero, llegaron a tenerlo por muerto y reanunciar a la esperanza de poseer sus restos».
Al llegar a Caracas, Duarte inmediatamente decide retornar a la patria para contribuir a restaurar la República y hace los preparativos para su regreso organizando una expedición junto a otros compañeros.