El lunes 20 de abril de 2026 en horas de la mañana, muchos trabajadores fueron amonestados por tardanza a la hora de entrar a sus compromisos laborales, los estudiantes llegaron tarde o no asistieron a sus escuelas o universidades y las diligencias pendientes quedaron suspendidas a causa de una nueva interrupción en el Metro de Santo Domingo.
Las estaciones estaban repletas de pasajeros prestos a abordar los vagones del tren para cumplir con sus compromisos del día; otros tuvieron que ser evacuados y colocados en los andenes en espera de que se superara la nueva interrupción.
Las imágenes transmitidas de aquel momento se asemejaban a las de un espectáculo en una gran plaza, por la cantidad de personas aglomeradas y quejosas.
El sistema dejó de operar desde aproximadamente las 6:30 de la mañana, generando largas filas, retrasos y congestión vehicular. La falla afectó a miles de usuarios en pleno inicio de la jornada laboral.
Los medios periodísticos informaron sobre una “cadena de fallas” y recurrieron a sus archivos para explicar que, entre abril de 2025 y abril de 2026, el Metro de Santo Domingo registró un total de diez fallas que provocaron la suspensión del servicio, evacuaciones de emergencia o la parálisis total de sus líneas.
Los testimonios de los afectados expresan indignación, impotencia y fuertes críticas a la actual administración, a la cual acusan de haber dejado destruir un servicio que antes era efectivo y de primera, con lo que se acuñó en su momento la expresión «cultura Metro».
Ahora los usuarios piensan dos veces antes de abordar esta vía de transporte para no repetir la amarga experiencia vivida con las constantes interrupciones.
Las autoridades han atribuido gran parte de estas fallas a factores externos, como el suministro eléctrico nacional. Sin embargo, lo cierto es que el servicio ya no es el mismo: las escaleras no funcionan, el cuidado en los vagones y estaciones ha ido desapareciendo, al igual que la vigilancia.
Una larga lista de fallas acumuladas en los últimos meses ha llevado a los medios de comunicación formales a abrir una carpeta con los reportes de las interrupciones para poder ilustrar a los lectores y espectadores.
Al igual que el Metro de Santo Domingo, otros servicios del Gobierno han colapsado en la gestión del PRM, la cual vendió un cambio que ha terminado en un desastre mayúsculo. ¡Qué lástima!