Opinión

El Tercer Congreso Panamericano

Con la participación de más de 150
dirigentes de 15 países y territorios de
América, se celebró del 21 al 23 de agosto
del presente año en Montevideo capital del
Uruguay, el tercer congreso Panamericano
importante foro político-parlamentario,
vinculado principalmente a las fuerzas
democráticas y progresistas de América
latina, que buscan construir una agenda
común para el continente.
El primer congreso fue realizado en 2024 en
Bogotá capital de Colombia, impulsado por el entonces presidente
Gustavo Petro, su segunda edición se realizó en la ciudad de México
en 2025 con el respaldo de la presidenta mexicana Claudia
Sheinbaum, el tercero es el actual celebrado en Uruguay con el lema,
“Solidaridad entre los pueblos, soberanía entre las naciones”.
El lema expresa dos ideas fundamentales: la unidad y cooperación
entre los pueblos de América y la defensa de la soberanía de cada
nación frente a injerencias externas, en el evento las fuerzas
progresistas y democráticas de la región abordaran tres problemas
íntimamente relacionados: el avance de la derecha, el debilitamiento
de la democracia y la desinformación.
En el congreso participan legisladores, expresidentes, ministros,
académicos, activistas e invitados especiales, entre los que destacan,
Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, Carolina Cosse, vicepresidenta
de Uruguay, Gabriel Boric, expresidente de Chile, Ernesto Samper,
expresidente de Colombia, Axel Kicillof gobernador de la provincia de
Buenos Aires, Camila Vallejo, dirigente chilena.
Además, Carolina Rangel secretaria nacional de Morena de México,
Humberto Costa senador y dirigente del PT de Brasil, Pramila Jayapal
y Jesús “Chuy” García congresistas de los Estados Unidos y como
invitadas especiales Jeannette Jara excandidata presidencial de Chile
y Rixi Moncada excandidata presidencial de Honduras y
Representantes políticos y parlamentarios de otros países de la
región.
El tercer congreso panamericano conocerá relevantes temas como,
crisis de la democracia y avance de posiciones autoritarias, avance de
la derecha en América Latina y cómo debe responder la izquierda,
soberanía nacional y regional frente a la influencia de Estados Unidos,

migración y migraciones forzadas, desigualdad y costo de vida,
crimen organizado y capacidad del Estado, transición energética y
cambio climático. tecnología y soberanía digital, nuevas formas de
comunicación y desinformación e integración latinoamericana.
Uno de los objetivos centrales del Congreso es discutir por qué las
fuerzas progresistas están perdiendo terreno electoral y cómo
responder a ese fenómeno, la cuestión no se plantea simplemente
como una lucha entre izquierda y derecha. El desafío es recuperar la
confianza de los ciudadanos, especialmente de los jóvenes, mediante
propuestas capaces de responder a problemas concretos como el
costo de vida, la inseguridad, el empleo, la desigualdad y la
transformación tecnológica.
Otro aspecto importante del congreso es el tema de la
desinformación, el cual trate en mi último artículo, ya que distorsiona
la opinión pública, aumenta la polarización y deteriora la confianza en
las instituciones y es un desafío para la democracia, la vicepresidenta
uruguaya Carolina Cosse vinculó la dificultad para distinguir la
información verdadera de las noticias falsas con el peligro que
representa el desinterés por la verdad para la democracia. Además, la
chilena Camila Vallejo señaló desde el Congreso la necesidad de
abordar conjuntamente desinformación, inteligencia artificial y
soberanía digital.
El Congreso no solamente pretende defender a la izquierda frente a la
derecha. Busca construir una agenda continental sobre democracia,
integración, soberanía, tecnología y desarrollo. El propio Congreso
señala que el objetivo es renovar la cooperación panamericana frente
a los desafíos actuales y enfrentar la concentración del poder
económico, tecnológico y comunicacional.
La batalla democrática de los pueblos en el presente no se libra
únicamente en las elecciones; también se libra en el espacio de la
información. Cuando la mentira, la manipulación y la desinformación
sustituyen a los hechos, el ciudadano pierde capacidad para decidir
libremente. Por eso, defender la democracia exige defender también
el derecho de los pueblos a recibir información veraz, plural y
verificable.
El tercer congreso panamericano podría ser un gran esfuerzo para
construir una visión común para América frente a los cambios
políticos, económicos, tecnológicos y geopolíticos actuales y para que
la cooperación entre los países sirva para fortalecer una democracia
cada vez más participativa, el multilateralismo, la soberanía y
autodeterminación de los pueblos y el bienestar de las sociedades
latinoamericanas.

El principal desafío del congreso es lograr que no solo queden en
discursos, declaraciones y debates sus deliberaciones, sino que las
mismas sean convertidas en acciones concretas, que permitan la
rearticulación política de la izquierda progresista de la región, frente
al retroceso democrático, los avances de la derecha, la fragmentación
regional y las nuevas formas de desigualdad e incertidumbre.
Todo dependerá de la capacidad de las fuerzas democráticas y
progresistas, para construir una nueva propuesta capaz de responder
a los problemas actuales y recuperar la esperanza de los pueblos, en
la democracia participativa, justicia social, soberanía, bienestar
colectivo, paz, capacidad de renovación política y la defensa de los
intereses comunes de los pueblos latinoamericanos. El próximo
congreso panamericano será en Brasil en 2027.

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