Por: Luis Fernández | Con representaciones diplomáticas de 49 de los 55 Estados miembros, se reunió el pasado 30 de agosto en Luanda capital de la república de Angola, la 21.ª sesión extraordinaria de la Conferencia de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana (UA), con el objetivo central de reformar radicalmente la arquitectura de paz y seguridad en África, pasando de una postura de gestión de crisis a una estrategia agresiva de prevención.
En el evento participaron los presidentes, João Lourenço: presidente de Angola (anfitrión de la cumbre y Campeón de la UA para la Reconciliación), Évariste Ndayishimiye: presidente de Burundi y jefe de turno interino de la conferencia de la UA., José María das Neves: presidente de Cabo Verde, John Dramani Mahama: presidente de Ghana, Netumbo Nandi-Ndaitwah: presidenta de Namibia, Brahim Ghali: presidente de la República Saharaui (RASD) y el primer ministro de Lesoto Samuel Ntsokoane Matekane.
Además, participaron los vicepresidentes Bola Tinubu de Nigeria, Constantino Chiwenga de Zimbabue, Argelia Representada por Salah Goudjil, presidente del Consejo de la Nación (Cámara Alta), junto a su embajador en Angola, Mounir Bourouba, Sudán del Sur por el ministro de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, Dr. James Pitia Morgan, las demás delegaciones enviaron ministros de Relaciones Exteriores u otros funcionarios.
En la apertura de la cumbre, el presidente angoleño y anfitrión de la reunión, João Lourenço, subrayó “la necesidad de hacer más eficaces los instrumentos de que dispone África para prevenir conflictos, mediar en crisis y garantizar la aplicación de las decisiones que adoptamos colectivamente”, “debemos movilizar los instrumentos políticos, diplomáticos, financieros e institucionales a nuestra disposición para prevenir los conflictos antes de que se conviertan en guerras y para poner fin, cuanto antes posible, a los conflictos ya existentes”.
Asimismo, el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Mahmoud Ali Youssouf, pidió hoy que la cumbre en Luanda sea de decisiones necesarias para reforzar la capacidad de África para asumir colectivamente su paz y seguridad, mencionó que desde el sur y el este de la República Democrática del Congo (RDC) hasta Somalia y el Sahel, desde Libia hasta el norte de Mozambique, pasando por Madagascar, atraviesan crisis persistentes y tensiones preocupantes.
Los líderes destacaron en sus debates que la prevención sigue siendo el «talón de Aquiles» de la organización y urgieron pasar de la gestión de crisis a la alerta temprana y respuesta rápida, para lo que abordaron
de manera urgente los focos de inestabilidad y violencia en Sudán, el este de la República Democrática del Congo (RDC) y Somalia, además de las amenazas del terrorismo en la región del Sahel.
Los participantes concluyeron que el problema de África ha sido reaccionar tarde a los conflictos de la región y en consecuencia acordaron reforzar de manera integral, el Sistema Continental de Alerta Temprana para detectar tensiones antes de que deriven en guerras abiertas y la coordinación vinculante entre los mecanismos de la propia Unión Africana y los bloques económicos regionales (como la Comunidad Económica de los estados de África Occidental (CEDEAO) o la Comunidad de Desarrollo de África Austral SADC).
Para acabar con la alta dependencia de donantes occidentales y lograr la autonomía financiera para operaciones de paz, se establecieron pautas de financiamiento soberano y exigir la aplicación de la Resolución 2719 del Consejo de Seguridad de la ONU, la cual abre vías para financiar misiones lideradas por la UA con cuotas de Naciones Unidas movilizando de forma inmediata recursos del sector privado y financiero interno (como Afreximbank) para robustecer el Fondo de Paz de la UA de manera autónoma.
La cumbre concluyó con la Adopción de la «Decisión de Luanda” y con la firma de un Plan de Acción y una Matriz de Implementación con plazos e indicadores obligatorios con el objetivo de evitar que los acuerdos queden en simples declaraciones retóricas y forzar resultados concretos y medibles a nivel operativo para detener la escalada de violencia continental y fortalecer su capacidad para prevenir y resolver conflictos en el continente.
El texto subraya que los compromisos asumidos por los Estados miembros deben traducirse en la prevención y resolución de conflictos en África y apunta que el terrorismo y el extremismo violento, las crisis políticas, los cambios inconstitucionales de gobierno, los conflictos, las amenazas cibernéticas y de desinformación y las rivalidades geopolíticas son algunos de los desafíos para lograr la paz.
La declaración indica que se requiere la rendición de cuentas en todos los mecanismos de la UA, incluido el Consejo de Paz y Seguridad, para garantizar una mayor eficacia en la ejecución de las decisiones adoptadas y la necesidad de fortalecer la responsabilidad financiera africana en la agenda de paz y seguridad, sin descartar la cooperación internacional basada en el respeto mutuo, la soberanía, la integridad territorial y la propiedad africana de las soluciones a los desafíos del continente.
La Decisión de Luanda documento que selló la cumbre de la Unión Africana (UA) sobre la resolución y prevención de conflictos, es un importante intento, por lograr una capacidad propia para enfrentar las crisis del continente y una mayor autonomía en materia de paz y seguridad, reduciendo dependencias excesivas de determinados actores externos, que afecten sus capacidades para prevenir y gestionar sus propios conflictos.