Opinión

Cuerno de África: Amenaza a la Paz

El Cuerno de África es un espacio
geopolítico estratégico donde convergen
importantes rutas marítimas comerciales,
situado en el extremo oriental del
continente africano. Está integrado
principalmente por Etiopía, Eritrea, Somalia
y Yibuti, su importancia se debe
principalmente a su ubicación frente al mar
Rojo y el golfo de Adén, conectando el
océano Índico con el Mediterráneo a través
del canal de Suez.

La región es fundamental para el comercio marítimo internacional y
para las rutas energéticas, también posee una enorme importancia
por sus recursos hídricos, especialmente el sistema del río Nilo, la
zona se ha convertido en uno de los principales espacios de
competencia geopolítica de África, donde convergen los intereses por
el agua del Nilo, el control de rutas marítimas, el acceso al mar Rojo
y la influencia política y militar regional.
El Cuerno de África reúne tres elementos fundamentales: agua, rutas
marítimas y posición geográfica. Esto explica la presencia e interés de
países como Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Turquía,
Irán, Estados Unidos, China y otros actores internacionales. En
consecuencia, los conflictos locales pueden adquirir rápidamente una
dimensión regional e internacional.
En la actualidad existen varios problemas que afectan a la región,
Etiopia y Eritrea que antes eran una sola nación, libraron una guerra
de unos 30 años que culminó con la derrota del ejército etíope en
Eritrea en 1991, en 1993 se celebró un referéndum sobre la
independencia que abrumadoramente fue favorable, la cual fue
declarada oficialmente en ese mismo año, a partir de ese momento
Etiopía perdió su acceso directo al mar.
La independencia de Eritrea no eliminó las tensiones con Etiopía.
Entre 1998 y 2000, ambos países libraron una nueva guerra,
principalmente por disputas fronterizas. El conflicto produjo decenas
de miles de muertos, desplazó a cientos de miles de personas y
provocó graves consecuencias económicas y humanitarias. En junio
del 2000, Etiopía y Eritrea acordaron un cese de hostilidades.
Posteriormente, en diciembre del 2000, firmaron el Acuerdo de Argel,
que estableció mecanismos para poner fin formalmente al conflicto y
resolver la disputa fronteriza. La guerra dejó una relación

profundamente deteriorada entre los dos Estados. Aunque hubo un
acuerdo de paz, la frontera permaneció militarizada y las relaciones
diplomáticas estuvieron prácticamente congeladas durante años.
La situación conflictiva entre ambas naciones ha continuado, por un
lado, por cuestiones fronterizas, ya que Etiopia considera que el
Ejército Eritreo sigue ocupando parte del territorio constitucional
etíope en la región de Tigray, la determinación de Etiopía de obtener
acceso libre al mar Rojo a través del puerto eritreo de Assab y
problemas de seguridad.
Además, Etiopia está al borde de una guerra civil luego que 7 grupos
rebeldes de distintas partes del país anunciaron la creación de una
coalición militar denominada Alianza de las Fuerzas Populares Etíopes
por la Supervivencia, con el objetivo declarado de derrocar al
Gobierno federal de Adís Abeba encabezado por el primer ministro
Abiy Ahmed Ali,los combates entre los rebeldes y las fuerzas
federales que comenzaron en los estados septentrionales de Tigray,
Amhara y Afar han dejado cientos de muertos.
Estos enfrentamientos podrían marcar el inicio de un conflicto
potencialmente devastador en la nación africana, que todavía se
recupera de una sangrienta guerra civil que causó miles de muertos
entre 2020 y 2022. El nuevo estallido de violencia se produce tras
meses de creciente tensión y amenaza con reactivar a gran escala un
conflicto que rompe el acuerdo de paz firmado en 2022.
Asimismo, Etiopía mantiene relaciones tensas con Egipto debido a la
disputa en torno a la construcción en el curso alto del río Nilo, de la
Gran Presa del Renacimiento Etíope, lo que Egipto considera que pone
en riesgo la seguridad hídrica de esa nación, limitará la cantidad de
agua que fluye río abajo, lo que amenaza gravemente el vasto
sistema de riego que sustenta la economía agrícola del país
norteafricano.
Además, existen otros problemas en la región como la inestabilidad
política de Somalia, la guerra interna y la crisis humanitaria del
Sudan, la competencia estratégica entre potencias regionales e
internacionales por el Mar rojo y numerosos problemas internos de la
región, que están llevando al cuerno de África a intensificar los
enfrentamientos y a aumentar las tensiones en la región.
En la actualidad el gobierno etíope ha acusado formalmente a Sudán,
Egipto y Eritrea de financiar y armar a los rebeldes., lo que ha
provocado una crisis diplomática sin precedentes que incluye
la ruptura total de relaciones diplomáticas entre Etiopía y Eritrea,

elevando el riesgo de una crisis diplomática regional y de que el
conflicto civil se convierta en una guerra en el Cuerno de África.
Esta crisis no es solo una crisis diplomática bilateral entre Etiopia y
Eritrea, detrás de ella están el conflicto del Tigray, la búsqueda de
una salida al mar rojo, las disputas por el Nilo y la creciente
competencia geopolítica por el control de una de las zonas
estratégicas más importantes del mundo, el agua que es un problema
fundamental, no puede explicar por sí sola las crisis del Cuerno de
África.
La región se ha convertido en uno de los principales escenarios de la
competencia geopolítica mundial, donde los conflictos internos, las
disputas territoriales y el control de las rutas marítimas se entrelazan
con los intereses de las grandes potencias, lo que pone a prueba la
capacidad de las naciones para defender sus intereses sin vulnerar la
soberanía de otros pueblos y amenazar la paz mundial.

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