Humberto Almonte
Los conflictos entre las naciones son inseparables de la convivencia humana, llegando a la vía armada cuando se extinguen los espacios de diálogo, cuando la voluntad de ceder entre las partes enfrentadas no es pareja, resolviéndose por la vía violenta los contenciosos nacionales, regionales y mundiales.
La humanidad ha disfrutado de largos remansos de paz entre estas confrontaciones bélicas que sacuden de vez en cuando nuestras vidas, dejando una estela de muertes y destrucción a su paso, tardando largos años en la reconstrucción de infraestructuras y en la normalización de la convivencia social…
El género bélico ha gozado de gran popularidad en el cine a lo largo de su historia, unas veces sirviendo de registro en el caso del documental, de catarsis cuando se produce el análisis dramático del suceso o simplemente una excusa para dar rienda suelta a la testosterona.
Obras importantes en la filmografía bélica tenemos muchas, por eso hemos escogido tres: Apocalypse Now de Francis Ford Coppola, Full Metal Jacket de Stanley Kubrick y La Batalla de Argel de Gillo Pontecorvo.
Tomando como base El Corazón de las Tinieblas, de Joseph Conrad, y ambientándola en la guerra de vietnam, Coppola no se imaginaba que esta película, Apocalypse Now -1979-, se convertiría en una epopeya vital para el propio cineasta.
La misión del capitán Willard (Martin Sheen) es localizar en la jungla al renegado coronel Kurtz (Marlon Brando) que ha organizado un ejército particular y es adorado por los nativos, Willard se hace acompañar de un grupo de desadaptado, que bajo el efecto de las drogas, emprenden un viaje rio arriba al fondo de la tupida selva, viaje sicodélico que transforma la personalidad de todos.
La locura de la guerra se conjuga en escenas memorables como la del bombardeo del poblado vietnamita al ritmo de las Valquirias de Wagner, y la de ese dialogo entre Willard y Kurtz, con este último repitiendo la frase: “El horror, el horror, síntesis brutal de este sangriento conflicto”.
Obra multipremiada en varios escenarios, esta titánica película legó un prestigio inmenso a Francis Ford Coppola ya que según sus palabras, no representaba a Vietnam, sino que para el fue el propio Vietnam, por la lucha que significó terminarla.
La Chaqueta Metálica, Full Metal Jacket – 1987- de Stanley Kubrick, narra el proceso de entrenamiento con el despiadado sargento mayor Hartman (R. Lee Ermery) y posterior entrada en combate de un grupo de marines, entre ellos “El Bufon” (Mattheu Modine), “Cowboy” (Arliss Howard) y Patoso (Vincent D´Onofrio).
El filme adaptaba la novela The Short Timers escrita por Gustave Hasford, y se divide en dos partes claramente diferenciadas entre la disciplina simétrica del entrenamiento y el caos del combate.
Personajes claramente diferenciados, “El Bufon” es un tipo habilidoso y único, al contrario de “Patoso” representante de la torpeza en persona, moldeados todos al final por la disciplina draconiana del Sargento Hartman.
Todo ese entrenamiento tan riguroso le servirá más bien de poco al enfrentarse al vietcong en un escenario de guerra irregular para lo cual no estaban preparados los soldados del ejército de Estados Unidos.
Kubrick nos entrega una película donde demuestra que convertir en máquinas de guerra a jóvenes es una prueba del sin sentido de la guerra misma.
En La Batalla de Argel -1965- La Bataglia di Algeri de Gillo Pontecorvo, ambientada en La guerra de independencia de Argelia, nos describe el proceso de toma de conciencia de un ladronzuelo Ali La Pointe (Brahim Hadjadj) que lo lleva a convertirse al final en uno de los líderes del movimiento guerrillero que liberó a ese país de la tutela francesa.
Pontecorvo lleva con mano firme el ritmo de esta película, la primera producción de este joven país, en un blanco y negro impecable, al ritmo de la música de Ennio Morricone y tomando como referencia el libro “Souvenirs de la Bataille d´alger”, de la autoría de Yaacef Saadi, uno de los fundadores del Frente Nacional, con la escritura del guión a cargo de Franco Solinas.
Filme épico que se adentra en la liberación argelina, describe desde adentro en un tono casi documental, los vericuetos dramáticos de este violento proceso de descolonización, mostrándonos la imagen de un pueblo que resistió la agresión a gran escala del ejercito francés, torturas incluidas.
La autenticidad que nos muestra la Batalla de Argel proviene del método coral usado por Pontecorvo al elegir, como en la tragedia griega, el uso de las masas como protagonistas, en vez de la individualidad actoral.
Fue prohibida en Francia, España y Republica Dominicana, censurada en el Reino Unido y EE UU, ganando el León de Oro del Festival de Venecia en 1966.
La visión sobre que este tema maneja Coppola, Kubrick y Pontecorvo invita a reflexionar acerca de la realidad interior de estos conflictos, de las connotaciones ideológicas y de las motivaciones históricas que subyacen en ellos.
La imagen romántica de la guerra queda desmitificada en los filmes de estos directores que dejando de lado las grandes epopeyas, profundizan en la individualidad del soldado y en la ética de las decisiones tomadas por los altos mandos.