Opinión

ESTAFA HISTÓRICA DE LOS BONOS NAVIDEÑOS

Por: Daniel Cruz | En nuestro comentario de ayer dejamos sentado que el presidente Luis Abinader carece de una visión histórica de su condición de gobernante de nuestra nación y de la formación moral que lo motiven a preocuparse de cómo se le enjuiciará en la posteridad.

No dijimos, sin embargo, que esas carencias son las que lo hacen peligroso, muy peligroso, junto a su entorno político, para la estabilidad económica y la paz social que han hecho posible el desarrollo de la clase media dominicana y del nivel de infraestructura logrado en los últimos decenios.

¿Por qué esa expresión tan extrema, y quizás para algunos exagerada y hasta alarmista? Porque esas condiciones motivan que el presidente Luis Abinader se centre primordialmente en soluciones inmediatas, dejando de lado las consecuencias a largo plazo de las acciones, y omisiones, que se desprenden del alto cargo que desempeña. Estamos ante un presidente que, como gusta decir a Héctor Olivo, se desvive por los «likes». Por suerte NO le tocó gobernar cuando era necesario ampliar la avenida 27 de Febrero, construir el Jardín Botánico, el Parque Mirador Sur, el Centro Olímpico «Juan Pablo Duarte» y la Plaza de la Cultura, por ejemplo, para cuyo levantamiento, igual que el de algunas hidroeléctricas, el presidente Balaguer tuvo que sobreponerse a la oposición inmediata de muchos sectores. Al final la Historia le ha dado la razón al mandatario reformista, como se la dio al PLD con los túneles, elevados y el Metro*, en cuanto a lo necesarias que eran esas obras para el país.

Esas carencias del señor Luis Abinader son las que impiden que trascienda de PRESIDENTE del país a la condición de ESTADISTA. Y, además, son las que han hecho que ante la ignorancia de mucha gente, la indiferencia, complacencia o tolerancia de no pocos, así como la colaboración de algunos, se cometan tantos desaciertos económicos por los que todos los dominicanos tendremos que pagar en el futuro no muy lejano un precio muy alto.

El presidente Luis Abinader es economista, y de economía sabe lo que yo sé de Física Cuántica:
¡nada! Esa fue la idea que nos forjamos en la campaña del año 2020 cuando lo vimos en reunión con empresarios de Santiago de los Caballeros, que le hicieron preguntas complacientes en uno de varios encuentros organizados por separado con candidatos presidenciales. En esa ocasión el señor Abinader anunció como una de sus medidas desde la presidencia del país la suscripción de un ACUERDO DE LIBRE COMERCIO con Haití. En ese momento me dije «ese hombre no sabe en qué pie está parado» . Un acuerdo de libre comercio con un estado fallido que cada vez que quiere incumplir algo derroca a su gobierno y hay que empezar todo de nuevo. Pero ya antes el señor Abinader había prometido construir en cuatro años medio millón de viviendas, cantidad que vio luego excesiva y bajó a cien mil, o sea un promedio de 25 mil por año. Pero siguió reculando y el 13 de enero de 2021, con cinco meses en el cargo de presidente y sin siquiera sonrojarse por la diferencia entre lo dicho en la campaña electoral y lo expresado luego, se despachó con el ofrecimiento de 62 mil viviendas durante el período 2020-2024, a razón de 11 mil en el primer año y 17 mil en cada uno de los tres años restantes. Pese a todo eso, terminó un periodo de cuatro años y no construyó diez mil, si descontamos, como deben descontarse, las que él y su gente dan por construidas cuando de lo que se trata es de que a la vivienda de alguien le echaron el piso, a las de otros les pusieron diez o doce hojas de zinc y a las de otros más les pusieron uno o dos setos.

Los disparates económicos de este gobierno abundan en las cosas pequeñas y en las grandes. Pero entre los que podrían servir de ejemplo modélico de desacierto y falta de ética se destacan los bonos navideños de 2024. La tan celebrada «brisita navideña» de este año equivaldrá para el investigador que se dedicare a estudiar lo acontecido en el país durante el periodo 2020-2028 a lo que significa en mano de un arqueólogo un hueso de la cavidad craneal de un ser humano de los tiempos de la Edad de Piedra o Edad del Bronce. Con las informaciones de que ya se dispone y las pruebas de laboratorio, como la del carbono 14, el arqueólogo podrá datar esa pieza, determinar la estatura, peso y hasta el estilo de vida del individuo del que proviene. De esa misma manera con el estudio de la decisión de elaborar, asignar y distribuir bonos de RD$1,500.00 y para 3,000,000!? de personas el investigador del futuro podrá estudiar y determinar lo disparatoso e inmoral que fue este gobierno. Pero ese aspecto dejémoslo para mañana porque esto se ha hecho muy extenso. Hasta mañana.

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*Recuérdese que con la ignorancia que le caracteriza el señor Hipólito Mejía, cuando era candidato a la presidencia de la república en las elecciones del año 2000, dijo que una de sus primeras medidas como presidente, en relación con los trabajos de los túneles, sería tapar esos hoyos y sembrarlos de yuca. Todo un ‘Carlos Conuco’ de nuestro tiempo.

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