Opinión

Transfuguismo, Falta de Lealtad y Traición

Juan Bosch el maestro, líder histórico del
pueblo dominicano y referente de ética
política, integridad, honestidad,
transparencia, lealtad a sus ideas políticas
y fuertes convicciones morales, siempre
fue un hombre preocupado por el escaso
desarrollo político de ciertos sectores del
pueblo y la necesidad de una alta y activa
conciencia política de los sectores políticos
de avanzada.

En la sociedad dominicana predomina la
pequeña burguesía en sus diferentes
capas, lo que genera muchas confusiones, las que definió Carlos Marx
al decir que, “el pequeño burgués es al mismo tiempo socialista y
economista y se siente atraído a la vez por el tipo de vida que hace la
burguesía y por los dolores del pueblo”, afirmando que el pequeño
burgués es la contradicción social en acción.

En el ejercicio de la política nos damos con mucha clase de gente, ya
que lamentablemente suele entrar todo el que quiera y tenga hambre
de figureo, riqueza, poder y no el que verdaderamente tenga
conciencia de clase y este realmente interesado en luchar por los
intereses populares, aportando los sacrificios necesarios para lograr la
transformación económica, política y social de la sociedad.

Hacemos estos señalamientos previos para tratar de entender un
poco el fenómeno del transfuguismo, la falta de lealtad y la traición
términos muy relacionados entre sí, lo que está provocando que los
partidos y los dirigentes pierdan el sentido ético y moral del ejercicio
de la política, actuando en cambio en base a criterios de conveniencia
personal y oportunista y sin ningún aval ideológico.

En la política dominicana y en Latinoamérica se están dando algunas
situaciones que desdicen, irrespetan, deshonran y desgradan el
ejercicio político serio y responsable, tal es el caso de dirigentes
políticos aparentemente formados y preparados que dan un salto
político inimaginable y sin ninguna explicación lógica que no sea la de
resolver una determinada situación personal.

Una delgada línea separa el transfuguismo, la deslealtad y la traición,

 el transfuguismo es un comportamiento deleznable que degrada la
actividad política. No importa quien sea que lo practique ni de que
bando se realice, hay casos de transfuguismo que se han dado en
estos tiempos que dan bastante pena, por no decir vergüenza e
indignación ante el abandono de las decisiones o principios de su partido.
El tránsfuga no tiene firmeza ideológica, padece debilidad de
convicciones, algunos políticos buscan utilizar a un partido para sus
fines egoístas y cuando no logran su propósito, abandonan sus filas y
se entregan apasionadamente a servir los intereses de los
adversarios, por lo general el tránsfuga profesa un terrible odio al
partido de cuyas filas salió y se convierte en su peor enemigo.

Muchos de nuestros políticos no son fieles y leales a sus partidos, no
actúan defendiendo a su organización sino la agenda propia de ellos,
el partido es bueno mientras defiende sus intereses particulares y
malo cuando no lo hace, la lealtad es una virtud que no todos poseen
ya que no siempre se está dispuesto a cumplir los compromisos
asumidos, sean estos políticos o ideológicos con respeto, honor y
gratitud.

La traición como forma extrema de la deslealtad, ocurre en algunos
casos en el momento menos esperado y la ejecutan quienes nunca
creímos capaces de hacerlo, como acto consciente rompe un
compromiso político e institucional, favoreciendo a contrarios
políticos, intereses personales o poderes externos, lo que se hace sin
el más mínimo pudor y el menor de los remordimientos.

Aunque la permanencia en un partido político no es obligatoria y hay
el derecho de pertenecer al partido que se desee de manera libre y
sin presión, son estos el sostén de la democracia y la gobernabilidad,
por lo que el transfuguismo, la falta de lealtad y la traición siguen
minando desde hace algún tiempo la credibilidad en los partidos y la
política, lo que contribuye a una limitación de la participación política
en el país.

Estos cambios de bando político sin ninguna sustentación de peso
ideológica o de otro tipo, que son la gran mayoría y que son muy bien
dirigidos por sectores del gobierno y algunos adversarios políticos,
persiguen debilitar a la organización que ejerce una real oposición al
partido gobernante y que, a pesar de todos los ataques y calumnias,
sigue siendo una opción real de poder.

El transfuguismo, la falta de lealtad y la traición son faltas graves que
afectan la calidad de la democracia, que deben ser rechazadas con
firmeza, estos términos forman parte del descenso de los niveles

éticos de la política y donde ciertos individuos suponen que los
partidos son un hogar temporal, donde se puede dormir una noche y
salir al día siguiente, como si nada hubiera pasado.

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