Por Héctor Olivo
En el segmento de las efemérides de Vanguardia del Pueblo, correspondiente al pasado 5 de junio, aparece una fotografía del Profesor Juan Bosch, conversando en esa fecha del año 1966 con el Presidente Joaquín Balaguer.
Al pie de la fotografía se lee: Reunión entre Bosch y Balaguer: Bosch declara que hará una oposición democrática y constructiva.
Ese comportamiento del profesor Juan Bosch como candidato y presidente del PRD, lo llevó al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en cuya presidencia sugirió miles de ideas y recomendaciones para el buen funcionamiento de República Dominicana y sus instituciones.
En una reciente entrevista, Temístocles Montás, vicepresidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), como ejemplo de un ejercicio de oposición responsable puso el caso del año 1991, tiempo en que posterior al conflicto de las elecciones de 1990, el PLD respaldó, con un congreso mayoritario, las diferentes reformas a leyes esenciales presentadas por el entonces Presidente, Joaquín Balaguer.
“Es una cultura predominante en el PLD hacer una oposición responsable. Lo hicimos en el periodo 2000-2004 y lo que hacemos ahora con las declaraciones públicas en la que se llama la atención sobre un problema fundamental y sus propuestas”, comentó Montás.
En lugar de bloquear sistemáticamente las iniciativas del gobierno o usar la confrontación destructiva; en un ejercicio responsable desde la oposición, el PLD busca el equilibrio democrático y que se subsanen los problemas.
En el rol opositor responsable se vigilan las acciones del Estado para asegurar la transparencia, el correcto uso de los fondos públicos y el respeto a las leyes.
Es lo que viene haciendo el PLD desde el mismo año 2020 cuando salió del gobierno, víctima del maridaje de un sector opositor con el partido en el gobierno, que logró engañar al pueblo, con mentiras y falsas promesas.
Un ejemplo de opositor destructivo es el PRM; agrupación que ubicada en la acera del frente al Gobierno del PLD, se dedicó a la crítica permanente, negó siempre los logros gubernamentales, utilizó la desinformación y actúo guiado por la premisa de «cuanto peor le vaya al gobierno, mejor para la oposición
Durante los años 2019 y 2020 el PLD enfrentó una oposición agresiva, marcada por acusaciones, campañas mediáticas intensas y presiones políticas que trascienden el debate democrático.
Lograron desplazar al PLD del Gobierno y ya, dirigiendo los destinos nacionales, no se conformaron con la manipulación mediática de un abultado presupuesto publicitario y apostaron a la judicialización de la política, recurriendo a una verdadera persecución judicial en contra del PLD, que con el tiempo y con la resistencia de los dirigentes acusados y sus abogados, se ha ido aclarando.
Resulta comprensible que hoy muchos militantes y dirigentes del PLD observen cierta inquietud y pasividad en el rol opositor del Partido morado.
No existe tal pasividad ni se ha sido tímido en confrontar al PRM; todo lo contrario, es el PLD el único de los partidos del sistema que hace oposición al Gobierno.
Es el PLD la organización política que de manera sistemática ha estado haciendo oposición y de forma responsable, como queda demostrado todas las semanas en las ruedas de prensa en donde se hacen enfoques basados en la investigación y haciendo las propuestas de lugar, porque de lo que se trata es fortalecer el sistema democrático dominicano.
La democracia no es para promover la confrontación estéril, replicar los excesos, como lo ha hecho de forma sistemática el PRM desde el Gobierno, ordenando inclusive bombardear con gases lacrimógenos la Casa Nacional del PLD.
Al comparar los comportamientos del PRM opositor con el PLD opositor queda evidente cual es la diferencia entre una oposición responsable y una oposición destructiva, para recurrir al lenguaje técnico de política