Opinión

Haití, la CIA y los asesores de Estados Unidos en el golpe de Estado a Juan Bosch

Por: Víctor Manuel Grimaldi Céspedes | Santo Domingo, 22 de septiembre de 2026

Cada quien, interesado en el tema, tendrá su opinión, importante que esté sujeta al estudio de los hechos acaecidos, al estudio se la historia Dominicana y los grandes eventos que nos han colocado en el lugar que hoy estamos.

Cada 25 de septiembre se cumplirá un nuevo aniversario del golpe de Estado que derrocó en el año 1963 al gobierno constitucional presidido por Juan Bosch. Será el sexagésimo tercero en 2026.

Ése gobierno fue escogido el 20 de diciembre de 1962 en unas elecciones libres después de la desaparición de la dictadura de 31 años de Rafael Trujillo que finalizó el 30 de mayo de 1961 con su ajusticiamiento.

Qué es un Golpe de Estado

Un golpe de Estado es el derrocamiento de un Gobierno mediante el uso de las Fuerzas Armadas de un país.

En el caso del golpe de Estado a Juan Bosch, el mismo Bosch dijo o lo escribió varias veces que el golpe del 25 de septiembre de 1963 NO fue programado ni planificado.

El 25 de septiembre de 1985, y la nota de este acto apareció en Listin Diario al dia siguiente, Bosch estuvo conmigo en el acto de la puesta en circulación de mi libro “El Misterio del Golpe de 1963” celebrado en el Museo Nacional de Historia y Geografía. También participó en aquella ocasión el historiador José Chez Checo.

Durante años me dediqué a estudiar rigurosamente los hechos históricos que ocurrieron después de la eliminación de Rafael Trujillo el 30 de mayo de 1961. Muy especialmente he revisado muchos documentos de los sucesos de 1963 y 1965.

Si se lee la Historia de América Latina de aquellos años, se podrá notar que el Gobierno de Bosch fue derrocado en una época en que hubo otros golpes de Estado en los años del decenio 1960-1970 de la América Latina. En Argentina, en Honduras, en Ecuador, en Brasil, por ejemplo, entre tantos. Luego en 1970 en Uruguay, en Chile en 1973 y de nuevo en Argentina en 1976. Todo esto sin contar los casos de Panamá, Guatemala, El Salvador y Honduras de nuevo.

El caso del golpe dominicano de 1963 fue muy característico: Las órdenes de arrestar y deponer al presidente Bosch Les fueron dadas a los jefes militares dominicanos después de una discusión que sostuvieron con él en el Palacio Nacional en la madrugada del 25 de septiembre de 1963.

Las órdenes de arrestar a Bosch fueron dadas por el asesor policial Anthony Ruiz (que NO era Dan Mitrione, agente de la CIA ejecutado en Uruguay por los Tupamaros. Mitrione estuvo en la República Dominicana después de 1965).

Ruiz, de origen hispanoamericano, era el Consejero de la AID en materia de seguridad pública en 1963.

Estos detalles me los reveló el General de la Policía Nacional Benito Monción Leonardo, fallecido hace pocos años.

En el momento que fue arrestado Bosch en el Palacio Nacional también estaba allí con Ruiz el Coronel militar norteamericano Fritz Long, asesor de Defensa de la Embajada de los Estados Unidos, y esa presencia de Long ya había sido indicada por Bosch tiempo después en sus escritos que señalan al Gobierno de Estados Unidos como el responsable de haber ordenado su derrocamiento.

Lo nuevo es este dato del papel que jugó el Funcionario de la AID en el golpe de Estado de 1963.

Debo precisar el carácter de esa información. La atribución a Ruiz de la orden final procede del testimonio que me dio Monción Leonardo en octubre de 2007. Bosch señaló la actuación de Long. Los documentos estadounidenses sobre las operaciones haitianas que examino a continuación permiten establecer otros hechos contemporáneos del golpe, pero no contienen, por sí solos, una orden escrita de Ruiz para apresar al presidente. Una investigación seria debe mantener a la vista tanto el testimonio como esa diferencia entre clases de prueba.

Un conjunto de factores provocaron el malestar que condujo al madrugonazo del 25 de septiembre, pero lo cierto es que poco tiempo después, el 24 de Abril de 1965, un importante sector de las Fuerzas Armadas Dominicanas inició la más bella gesta librada por el Pueblo Dominicano para restablecer las libertades democráticas que puso en práctica Bosch con su ejemplar Gobierno elegido por voto libre popular el 20 de Diciembre de 1962 y juramentado el 27 de febrero de 1963.

Los Estados Unidos en 1963 no toleraban el ejercicio independiente y soberano del Poder. Con esta premisa los asesores policiales y militares norteamericanos dieron instrucciones a los Jefes Militares de la República Dominicana de derrocar a Bosch.

A Bosch se le cuestionaba su posición de neutralidad frente a los conflictos que sostenía el Gobierno Norteamericano frente a Cuba y los Paises aliados de la Rusia Soviética.

Al dictador presidente haitiano Francois Duvalier desde 1962 los Estados Unidos también intentaban sacarlo del Poder debido a que había establecido relaciones diplomáticas con Polonia, que entonces era un país aliado de la Rusia Soviética o comunista.

Para derrocar a Duvalier en la República Dominicana se instalaron campamentos de guerrilleros haitianos, quienes atacaban puestos militares en Haití desde nuestro territorio. El presidente Bosch nunca autorizó estos campamentos y al enterarse le ordenó al Ministro de las Fuerzas Armadas Victor Elby Vinas Román que los desmantelara. Bosch explicó esto en detalle posteriormente.

De mi parte, investigando en los Archivos Nacionales de los Estados Unidos, obtuve documentos en los cuales se menciona que en la madrugada del 25 de septiembre de 1963 el tema del apoyo de los jefes militares diminicanos a la guerrilla anti Duvalier (sin el consentimiento del presidente Bosch) fue uno de los puntos de discusión.

Una revelación importante la hace el que fuera entonces Embajador de los Estados Unidos en Puerto Príncipe, Ciudad capital de Haití. Este Embajador, Raymond Thurston, dice que la Agencia Central de Inteligencia (CIA), apoyada en estas acciones con el conocimiento expreso del presidente John F. Kennedy, daba los recursos al General haitiano exilado Leon Cantave para liderear las guerrillas que atacaban a Haití desde territorio dominicano con el fin de derrocar a Duvalier.

Las actas de una conversación celebrada en Washington el 18 de junio de 1963 permiten ver directamente a Kennedy, Thurston y otros funcionarios estadounidenses discutiendo la formación de una fuerza haitiana contra Duvalier. Kennedy planteó suministrarle dinero o equipos y Thurston sostuvo que una acción de haitianos con apoyo estadounidense sería preferible a una intervención dominicana visible. Aquella conversación documenta el interés de Washington; no debe confundirse con una autorización de Bosch para cada operación posterior. (history.state.gov)

Todo eso se hizo sin el apoyo ni el conocimiento del presidente dominicano Juan Bosch. La última incursión de Cantave ocurre el 22 de septiembre, y es curioso que ese día fracasa en nuestro país una “huelga” contra Bosch. La huelga era el tipo de jugada de distracción promovida por la CIA.

Hoy puedo precisar la cronología de esa afirmación. Un informe estadounidense del 2 de abril de 1963 recogió lo que un representante de los exiliados haitianos decía haber negociado para operar en la República Dominicana. El propio informe consignó condiciones atribuidas a Bosch: no proporcionar dinero, armas ni municiones y no permitir que los combatientes cruzaran por tierra la frontera para invadir Haití. Se trataba de la versión transmitida por aquel representante, que debe examinarse junto con los documentos posteriores sobre las decisiones efectivas del presidente. (archives.gov)

El 3 de julio, un informe de la CIA registró que Bosch había cerrado el campamento de entrenamiento presuntamente asignado a Cantave por el general Viñas Román. Consignó también que Bosch había exigido detener el apoyo y entrenamiento que miembros del Ejército dominicano daban a exiliados haitianos. Respecto de otro grupo, informó que el presidente ordenó parar la instalación de un campamento que se organizaba sin su conocimiento. Es una prueba documental particularmente importante para lo que vengo sosteniendo: la actividad de oficiales dominicanos no puede imputarse automáticamente al presidente constitucional. (archives.gov)

Todavía más reveladoras son las minutas del 18 de julio de 1963 del Special Group, encargado de supervisar operaciones encubiertas estadounidenses. Recuerdan que el 20 de junio se había aprobado una propuesta para procurar un entendimiento secreto con Bosch sobre la utilización de exiliados haitianos. Pero informan que Bosch había decidido no permitir que una fuerza de exiliados empleara la República Dominicana como base de operaciones militares contra Duvalier. Los funcionarios calificaron el plan existente de inviable y propusieron organizar el entrenamiento en Estados Unidos o Puerto Rico. El documento menciona 200.000 dólares previamente aprobados para entrenamiento. Estas minutas se cuentan entre los materiales divulgados en la publicación de archivos relacionados con Kennedy en 2025. (nsarchive.gwu.edu, nsarchive.gwu.edu)

Los documentos que acompaño ahora añaden una prueba del 10 de septiembre de 1963. Se trata de un memorando de la Casa Blanca, Board Panel on Covert Action Operations, relativo a una reunión celebrada el día 6. En su apartado sobre Haití se explica que la CIA había investigado las posibilidades de distintos grupos de exiliados y entregado pequeñas sumas de dinero. Registra, además, que aproximadamente diez días antes la CIA había lanzado cien fusiles y municiones para un grupo haitiano protegido por un comandante dominicano situado en la frontera.

El mismo memorando afirma que Bosch había cambiado su intención anterior de ayudar a derrocar a Duvalier. En el apartado dedicado a la República Dominicana describe a Bosch como anticastrista y antisoviético según la apreciación de la CIA, sitúa a sus principales adversarios en la derecha y en sectores del Ejército, y contempla las condiciones para un golpe en los meses siguientes. Es necesario leer todas esas líneas juntas. El documento informa sobre armas suministradas por la CIA y protección ofrecida por un comandante fronterizo; no dice que Bosch autorizó aquella entrega. También muestra que las diferencias entre Bosch y Washington respecto de Haití no pueden explicarse diciendo simplemente que el presidente dominicano simpatizaba con Cuba o con la Unión Soviética.

Las otras páginas fotografiadas del memorando del 10 de septiembre sitúan el asunto dominicano en un panorama mundial de operaciones encubiertas. Tratan, entre otros temas, de la financiación clandestina de una huelga en la Guayana Británica, actividades políticas en Italia, operaciones en Bolivia y Brasil, planes de sabotaje contra Cuba y la situación de Vietnam. Esa amplitud ayuda a comprender cómo razonaban los organismos de inteligencia estadounidenses en plena Guerra Fría. A la vez, ninguno de esos apartados, por el hecho de aparecer en el mismo memorando, constituye una prueba adicional sobre quién impartió la orden de apresar a Bosch.

Un documento del Departamento de Estado sobre la incursión de Cantave iniciada el 5 de agosto desde Dajabón reconoció indicios de apoyo en círculos del Ejército dominicano, particularmente en la comandancia fronteriza. También advirtió que la información disponible no permitía determinar con certeza el alcance de toda la participación dominicana. Esa cautela de los propios funcionarios estadounidenses debe conservarse cuando se interpreta el episodio. (history.state.gov)

Se dijo durante cierto tiempo que el tema de discusión con los militares el 25 de septiembre era la remoción del Coronel Elias Wessin y Wessin. No fue el único asunto. Claro, al llegar este punto de discusión cerrada Bosch intentó de realizar una maniobra.

Juan Bosch me lo contó a mi de esta manera: ’Victor Les dije a los jefes militares que si yo como presidente no podía remover al Coronel Wessin de la dirección del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA), entonces mejor presentaba renuncia como Presidente de la República. Cuando dije que haría lo que establecía la Constitución, presentar la renuncia personalmente ante las Cámaras Legislativas reunidas en Asamblea Nacional, fui hecho preso”.

Bosch me explicó que en realidad su propósito era que al ser convocados los legisladores para conocer de su renuncia, se produjera un movimiento de masas a favor del Gobierno en las calles del país.

Precisamente por eso se ejecutó la orden del golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963. La Embajada de Ruiz y Long temió el escándalo internacional que podría haberse producido si Bosch descubría y denunciaba que era objeto de un plan siniestro para ponerlo en ridículo.

Lo que el presidente descubrió sobre Cantave está registrado en un documento que yo obtuve y reproduje hace décadas. Entre las fotografías que presento figura la página 470 de Golpe y Revolución. Allí está el facsímil del telegrama confidencial enviado por el embajador John Bartlow Martin desde Santo Domingo la noche del 26 de septiembre, recibido en Washington a las 2:08 de la madrugada del día 27 y distribuido también al Consejo Nacional de Seguridad.

Martin informa de una conversación sostenida con Bosch en el Palacio Nacional el día 25. Bosch le dijo que ciertos oficiales militares, a quienes antes había considerado sus hombres, habían negado su autoridad y ya no volverían a trabajar con él. Y agregó algo fundamental: solo durante aquella última entrevista había descubierto que trabajaban con Cantave y le habían prestado apoyo en el enfrentamiento del lunes entre fuerzas de Duvalier y rebeldes haitianos en el área de Dajabón.

El cable no fue redactado años después para defender a Bosch. Martin informó a Washington inmediatamente después del golpe lo que Bosch acababa de decirle. Por ello sostengo que es históricamente incorrecto confundir la colaboración clandestina de determinados mandos militares con una política decidida por el Gobierno constitucional. El telegrama aparece íntegro en mi libro. He señalado, además, que Martin no incluyó ese episodio en su posterior relato publicado sobre la crisis dominicana.

La obtención de esa documentación fue parte de mi propia investigación. Hace alrededor de cuarenta años promoví solicitudes de desclasificación en Estados Unidos. Esteban «Steve» Abrech, ciudadano estadounidense, firmaba las cartas necesarias para tramitarlas, pero la búsqueda y el trabajo histórico eran míos. Conservé los expedientes y reproduje documentos en Golpe y Revolución, aun cuando muchos otros papeles disponibles entonces tenían pasajes censurados. Las minutas conocidas en 2025 no sustituyen aquella investigación: permiten volver sobre ella con nuevas pruebas.

Por eso he discutido recientemente una frase de Frank Moya Pons en El pasado dominicano, publicado en 1986. Refiriéndose a las guerrillas haitianas, escribió que «el gobierno dominicano de entonces» apoyó a grupos que invadirían Haití. En mi ejemplar anoté junto a ese pasaje: «Fue tratado en mi libro de Sept. 1985». La distinción importa: oficiales dominicanos pudieron apoyar a Cantave mientras el presidente Bosch cerraba campamentos, rechazaba la utilización militar del territorio y, según el telegrama de Martin, descubría que algunos de sus mandos actuaban con los exiliados. Los documentos nuevos permiten someter aquella afirmación de Moya Pons a una prueba que no estaba plenamente disponible cuando él escribió su libro. (noticiassin.com)

En octubre de 2007, cuando el General Monción Leonardo me reveló el nombre de quien fue que dio la orden final de hacer preso a Juan Bosch: el asesor de la AID de la Embajada Norteamericana Señor Ruiz, pude terminar de componer la historia de la trama que se llevó el Gobierno más honesto que ha tenido el Pueblo Dominicano en toda su historia.

El programa de seguridad pública de la AID, iniciado en la República Dominicana en 1962, forma parte de esta investigación. Comprendía asesoría policial, capacitación y equipos. Mi nota enviada desde Washington a El Nacional el 31 de enero de 1971 y los materiales que posteriormente he estudiado permiten seguir la continuidad de esa asistencia después de 1963 y después de la Revolución de Abril. El papel atribuido a Anthony Ruiz en la madrugada del golpe procede, específicamente, del testimonio de Monción Leonardo; la existencia del programa policial aporta contexto institucional, pero no convierte aquel testimonio en una orden escrita hallada en los archivos.

Tampoco se puede explicar el golpe mediante una sola causa. Estaban el conflicto por Wessin y Wessin, la resistencia militar a la autoridad presidencial, la oposición política, el anticomunismo de la Guerra Fría y las actividades relativas a Haití que escapaban al control de Bosch. El embajador Martin, en un análisis fechado el 22 de septiembre de 1963, escribió que en ese momento consideraba favorable a los intereses estadounidenses mantener a Bosch en el poder. El mismo análisis proponía ampliar la influencia de la Embajada sobre su Gobierno. Leer ese documento exige reconocer ambas cosas y distinguir entre las posiciones de funcionarios estadounidenses, las operaciones de inteligencia y los actos de los militares dominicanos. (history.state.gov)

La noche final del Gobierno reunió, por tanto, dos disputas sobre quién mandaba realmente. Bosch defendía su facultad de remover a Wessin y Wessin y se enfrentaba a oficiales que, según contó a Martin, habían colaborado con Cantave sin que él lo supiera. Cuando propuso presentar una eventual renuncia ante las Cámaras Legislativas reunidas en Asamblea Nacional, pretendía acudir a una institución constitucional y permitir que el pueblo conociera lo que ocurría. Fue apresado antes de hacerlo.

La ruptura constitucional del 25 de septiembre de 1963 condujo a otro episodio de la misma crisis histórica. El 24 de abril de 1965, militares y civiles se levantaron para restablecer el Gobierno constitucional. Cuatro días después comenzó la intervención militar estadounidense. He estudiado esa relación en El Misterio del Golpe de 1963 y en Golpe y Revolución, el Derrocamiento de Juan Bosch y la Intervención Norteamericana. Mi libro inédito Arde el Caribe reúne esa investigación con la desarrollada en Tumbaron al Jefe: desde Trujillo hasta 1965, se trata de seguir cronológicamente una gran transformación dominicana y caribeña.

Los documentos de comienzos de los años sesenta incluyen planes estadounidenses de contingencia para intervenir en la República Dominicana. Un plan de contingencia demuestra que una opción fue examinada; no significa que cada operación posterior estuviera decidida de antemano. Esa misma disciplina debe aplicarse a Haití y al golpe contra Bosch: fechar cada decisión, identificar a quien la tomó y separar el testimonio, el documento contemporáneo y la conclusión que resulta de compararlos.

En vísperas de un nuevo aniversario, he vuelto así a la cuestión central. Bosch había sido elegido libremente; quiso ejercer la autoridad que le daba la Constitución; ordenó detener actividades de exiliados haitianos que sus propios militares apoyaban; rechazó que el territorio nacional sirviera de base para la operación examinada por los organismos estadounidenses; y afirmó, en las horas de su derrocamiento, que acababa de descubrir la colaboración de oficiales con Cantave.

Cada quien tendrá su opinión. Pero una opinión sobre el golpe de 1963 debe responder a estos documentos, a los testimonios y a la diferencia esencial entre Juan Bosch como presidente de la República, los oficiales dominicanos que actuaban sin su autorización y los organismos estadounidenses que perseguían sus propios objetivos en Haití y en la República Dominicana.

Nota sobre el texto precedente: Se han conservado íntegramente los pasajes del artículo anterior aportado por el autor y se les han incorporado los documentos y las investigaciones examinados hasta hoy. La transcripción anterior cerraba con la línea «Santo Domingo, Miércoles 20 de septiembre 2022». La fecha que corresponde a esta versión ampliada es 22 de septiembre de 2026.

Sobre el autor: Víctor Manuel Grimaldi Céspedes es autor de El Misterio del Golpe de 1963 y de Golpe y Revolución, el Derrocamiento de Juan Bosch y la Intervención Norteamericana. La quinta edición de esta última obra fue publicada por la Comisión Nacional de Efemérides Patrias como volumen XV de una colección de reediciones realizada con motivo del cincuentenario de la Revolución Constitucionalista de 1965. CIA significa Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos; AID o USAID, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

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