Opinión

Doloroso e indignante la agresión a Julian Oro Duro y su mujer

Por: Santo Salvador Cuevas | El país llora la agresión de que fue víctima el merenguero Julian Oro Duro y su familia, lo que implicó el vil asesinato a sangre fría de su esposa, la señora Zeneida Socorro Castillo.

Los malditos, no solo penetraron a la residencia, se instalaron y esperaron durante más de 8 horas, según los reportes de la autoridad competente, sino torturaron a la señora, la obligaron bajo amenaza y (no conforme los delincuentes) procedieron a asesinarle.

Esperaron al artista para completar su plan macabro de «robarle» y darle los golpes asesinos que le dejaron tendido bañado en sangre y al borde de la muerte.

Cómo es posible tanta crueldad, de no limitarse al robo sino decidirse así de sencillo y planificado arrebatarle la vida a una mujer indefensa en el seno de su residencia.

Cómo es posible que hayamos llegado tan lejos arropado el país por una cadena imparable de delincuencia y violencia social.

Nadie está seguro en las calles de República Dominicana, pero esto es el colmo a que llegó la inseguridad, ni en su propia casa se libra la gente de una tunda criminal sin piedad y sin nada que lo detenga.

Se impone el grito de la ciudadanía por más controles y acción del estado.

Nos unimos a las voces que lloran por la muerte de doña Zeneida Castillo, y rogamos por la recuperacion y el retorno a la vida del señor artista Julian Oro Duro.

Que se refuercen los niveles de seguridad en el centro médico donde lo tienen.

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