Daris Javier Cuevas
La República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, históricamente han tenido como denominador común, en el soporte de sus economías, haber sido productores de azúcar y café, ser intervenidas por los EEUU, y recibir manos de obra importadas, haber tenido esclavos para el cultivo, los dos últimos, y en ambos casos, una gran masa de mano de obra procedentes de Haití, en las últimas tres décadas del siglo XIX. Pero, ¿por qué tres países recibieron abundantes manos de obras importadas?
La primera explicación está en la cercanía geográfica de las islas del Caribe con Cuba, Rep. Dom, y Puerto Rico, una segunda fue la elevada tasa de desempleo en sus países. Una tercera explicación está dada por la ausencia de controles migratorios, una cuarta razón fue las innovaciones sistemáticas en la producción y comercialización del azúcar, que demandaba manos de obras y como quinta el abandono total de la producción de azúcar por parte del Estado haitiano. Primera irresponsabilidad.
Hay que resaltar que desde finales del siglo XIX, en estos países se produjo una aceleración e innovación en la producción de azúcar, alcanzando la cifra récord de un millón de toneladas métricas. En el ámbito social tal situación cambió el patrón tradicional del propietario de fincas de caña, con la presencia de esclavos, por los latifundios azucareros e industriales, lo cual reorientaron la estructura de la propiedad y la relación laboral de los trabajadores, impulsando así la desaparición de la esclavitud en la industria azucarera de Puerto Rico, 1873, y de Cuba, 1880-1886, en Rep. Dom, esto nunca existió.
Estas transformaciones en el entorno de la industria azucarera, permitió un mayor flujo de inmigrantes hacia Cuba, Puerto Rico y la Rep. Dom, que ante la presión económica en sus países, aceptaban salarios por debajo de lo que predominaban en el país receptor. Es en este contexto que el Estado haitiano experimenta la segunda mayor irresponsabilidad al permitir la salida hacia cuba de más de 280 mil haitianos indocumentados durante 1990-1913, los que se agregaron a los 5 mil que habían llegado entre 1888-1900, calificándose como la mayor migración haitiana indocumentada y un Estado indiferente.
Tan fuerte fue la migración haitiana indocumentada en Cuba, que unido a los efectos de la gran depresión de 1929, obligó a revisar su política migratoria expresada mediante un decreto presidencial que expulsaba a los haitianos ilegales de cuba y la promulgación de la ley de nacionalización de la mano de obra, en noviembre de 1933, conocida como la ley de 50 por 100, cuyo objetivo fue que la mano obra local sustituyera a la extranjera.
Pero, ¿cómo llegaron los haitianos a cortar caña a la Rep. Dom.? Situaciones multifactoriales explican tal fenómeno, entre los cuales se encuentran el colapso de la industria azucarera en Puerto Rico, las medidas migratorias y de nacionalización adoptadas por Cuba, la ocupación norteamericana en Rep. Dom, 1916-1924, el impacto de la gran depresión de 1929, la presencia del capital norteamericano en la industria azucarera, así como la abundancia de manos de obras barata, explican la primera presencia masiva de haitianos en el país para el corte de caña, con una inmigración sin precedentes.
Como sabemos, Haití y Rep. Dom, arrastraban una separación histórica, social y política de siglos, sin embargo, la presencia de manos de obra barata en la frontera y la negativa de los dominicanos de trabajar en el corte de caña, obligó a contratarlas, facilitada por los gobiernos de ambos países, mediante acuerdos. Situación que reproducía el patrón irresponsable del Estado haitiano.
Superada la época de la dictadura, en ambos países, la democracia y el progreso tomaron rumbos distintos. Haití experimentó los golpes de estado y gobiernos militares con inestabilidad política, la destrucción de su economía, lo cual forzaba la migración, principalmente a la Rep. Dom, encontrando espacio en el sector agrícola, la industria azucarera y la construcción, por su desprotección de la regulación laboral. Pero resulta que los gobiernos de Haití han mostrado incapacidad para lograr el bienestar de la población, y para controlar la ira de esta, han recurrido al descrédito internacional de la Rep. Dom e incrustando en la mentalidad de sus nacionales que su desgracia histórica se debe al apartheid que ha promovido República Dominicana.
Representantes de organismos internacionales han llegado a creer tales criterios, reproducida por los grupos gobernantes y la élite económica de ese país, obviando, que estos son los verdaderos sepultureros del progreso del pueblo haitiano y de su economía, situación entendida por la ex secretaria de Estado de USA, Hillary Clinton, al referirse Haití en su libro “decisiones difíciles” resalta que este “Comparte una isla con República Dominicana, un país democrático estable”. En adición, es enfática al establecer que conmueve el hecho de que “la difícil situación de los pobres haitianos, con pocas oportunidades económicas o educativas, es fruto, de una serie de gobiernos corruptos, erráticos y dictatoriales”, a lo que agrega “con un bastión de pobreza, narcotráfico e inestabilidad política”. (Página 594). Y esa es la razón que se oculta detrás de los ataques despiadados e irresponsables a la República Dominicana.