La importante sequía que afecta el país se ha convertido en un tema de prioridad en la agenda del presidente Danilo Medina, quien en reunión con funcionarios del Sector Agua encargó un plan de contingencia para enfrentar a corto plazo esta amenaza, que pone en riesgo la producción agrícola, la generación de energía y su distribución para el consumo humano.
Al finalizar el encuentro realizado en el Palacio Nacional, el ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, hizo un llamado a la población en nombre del Gobierno para racionar el uso del agua. “Que no se mal use para carros. En las casas, cerrar las llaves, evitar las fugas, son cosas de las que debe estar la población pendiente porque se prevé una situación de sequía o pocas lluvias para los próximos meses”.
El director General de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Alejandro Montás, se había pronunciado sobre este problema advirtiendo que las presas y los niveles de las obras de toma de los sistemas de acueducto están bajando de forma progresiva. La producción de agua de la CAASD servida al Gran Santo Domingo es de 325 millones de galones diarios, cuando lo normal son 400 millones, lo que significa una reducción de 75 millones de galones. El acueducto Haina–Manoguayabo produce 80 millones de galones diario, pero en la actualidad se ha reducido a 27 millones.
Ante la Mesa del Agua, reunida recientemente en la sede del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), Montás pidió declarar de emergencia la situación que atraviesan las fuentes acuíferas del país, en especial el Gran Santo Domingo que en gran medida se abastece de la Presa de Valdesia, cuyos niveles están bajando de forma considerable.
Los medios locales por igual recogen las declaraciones del director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), Olgo Fernández, quien calificó de preocupante la situación de los embalses, ya que sus volúmenes de agua están en su estado más crítico de los últimos 15 años, siendo la crisis más agresiva en la región Sur completa, la línea Noroeste, la región Este y parte del Cibao.
Dijo que las presas de Valdesia y Jiguey, que nutren los acueductos de Santo Domingo, San Cristóbal y Baní, operan en condiciones críticas, mientras que la de Sabaneta, Sabana Yegua y Monción, están en su nivel mínimo de capacidad.
La población de la capital no ha dejado de sentir los efectos de esta crisis. En ciertos sectores comienza a limitarse el suministro del líquido. La escasez se percibe en Villa Juana, Villa Consuelo, El Libertador y El Café de Herrera, entre otros lugares, donde se recibe el servicio dos veces por semana, aunque en algunas zonas el líquido no llega.
El director del INDRHI señaló que la racionalización en el uso del agua para las distintas necesidades, aplicadas por los organismos estatales que conforman el Observatorio del Agua, ha evitado que la crisis se haya profundizado hasta alcanzar niveles inmanejables. Explicó que los técnicos de la entidad oficial mantienen un monitoreo permanente de la entrada y salida de agua de las presas para adoptar medidas sobre la marcha.
Al hablar de ahorrar agua, actividades como la de lavar los vehículos, evidentemente constituye una de las actividades por donde comenzar. Y las autoridades no han dejado de poner atención en este asunto.
Brigadas del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillado (INAPA), auxiliadas por miembros del Ejército Dominicano, han realizado operativos desmantelando lavaderos de carros clandestinos así como de conexiones irregulares en fincas agrícolas y ganaderas.
En un comunicado de prensa, INAPA informó a la población que estos operativos continuarán, “porque no es posible que mientras la población sufre escasez de agua, desaprensivos se dediquen al llenado de lagunas a fin de dar de beber a sus animales y para irrigar sus parcelas”.
En efecto, los más afectados con la racionalización del líquido son los productores del sector agropecuario. Sin embargo, la restricción en el uso del agua para el riego y cuidado de animales obviamente tiene repercusiones en la seguridad alimentaria de la población. Las expresiones de preocupación y las acciones no han faltado.
Así, a pesar de los esfuerzos notables por impulsar la agropecuaria nacional, puesta en marcha desde el gobierno, productores del sector ven empañadas sus esperanzas de progreso y desarrollo debido a que se suma la sequía en aumento a las amenazas con las que hay que lidiar.
Julio Rodríguez, presidente nacional del Consejo de la Junta de Regantes, denunció recientemente que la producción agropecuaria se está viendo muy afectada por la falta de agua, y agregó que solo en el Bajo Yaque del Norte se ha perdido el 80% de la producción de arroz. “Esta amenaza de la naturaleza se suma a los endeudamientos que afectan a los productores nacionales, y en el Sur los daños son incalculables”.
Unos 251 productores de cebolla de San Juan de la Maguana, fueron indemnizados con más de 14 millones de pesos por la Aseguradora Agropecuaria Dominicana (Agrodosa), para compensarlos por la sequía que afecta la región. Los agricultores son de las comunidades de Vallejuelo, El Capulín, Los Botaos, Cañafistol, El Carril, Copey, El Capaz, La Casilla, Los Quemados, Los Ginosos, El Otro Lado y Pedro Sánchez.
El Consorcio Azucarero Central (CAC), arrendatario del ingenio Barahona, informó que producto de la falta de agua dejarán de sembrar entre mil 500 y 2 mil tareas de caña, lo que afectaría la producción de azúcar y de caña para la próxima zafra.
La amenaza de escases en los comercios no se ha hecho esperar. El azúcar blanco o refino ha empezado a desaparecer en algunos establecimientos, debido a que Central Romana ha disminuido los despachos a las distintas asociaciones y federaciones en un más de un 60 o 70%. De acuerdo a las estipulaciones ofrecidas por Ricardo Rosario, asesor y ex presidente de la Federación Nacional de Comerciantes y empresarios (Fenacerd), por esta situación el azúcar refino pudiera llegar a venderse 40 pesos la libra. Explicó además que este año se tuvo que importar azúcar crema, que es la variedad que se está distribuyendo en el mercado, también de manera restringida.
Rosario por igual lamenta que corren el mismo peligro productos de consumo diario y perecedero, como son tomate, ají, berenjena, cebolla y habichuelas.
Según el presidente de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro), Eric Rivero, cada año los períodos de sequía en República Dominicana son más prolongados e intensos, lo que se ha convertido en una de las principales preocupaciones para agricultores. “En 2014 el clamor de los productores agropecuarios era recurrente, incluso llegaron a solicitar que algunas zonas fueran declaradas en estado de emergencia. En 2015, el panorama es el mismo”.
Pequeños y medianos productores del sector de la ganadería comienzan también a verse afectados teniendo en algunos casos que cargar agua en motores. Incluso se comienzan a presentar reportes de muerte de ganado, llenado preocupación a los que se dedican a esta actividad.
La escasez de agua forma parte del anunciado cambio climático que cada año se va manifestando de manera progresiva, situación ante la cual la población debe ir adecuado y modificando su comportamiento y hábitos. Las condiciones del clima han cambiando. A la escasez de lluvias se suma el aumento en la radiación solar, lo que provoca que se evaporando la humedad del suelo y la vegetación mucho más rápido que tiempo atrás. El cambio climático conlleva en general una complejidad de consecuencias que deben ser vistas como un todo.
La nueva realidad debe dar paso por igual a cambios en los mecanismos de producción, almacenamiento, suministro y uso de los recursos. De eso se trata el reto que enfrentan funcionarios del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), y de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), entre otras instituciones del Sector Agua.
Muchas medias se han sugerido y reclamado para apalear este mal. Sistematizar y aplicar estos procesos es una tarea pendiente. Los involucrados han lanzado sus ideas.
La Dirección General de Ganadería (Digega), por ejemplo, recomendó a los ganaderos del país el uso estratégico de los recursos forrajeros disponibles en cada región. Alcibíades Féliz González, coordinador Nacional del Programa Megaleche, señaló que los desechos de cultivos agrícolas, así como las pacas de heno, cogollos y parte integral de la caña de azúcar, las leguminosas y plantas arbóreas locales del tipo piñón cubano, leucaena que son consumidas por los animales, deben ser aprovechadas ante esta situación.
De igual manera, Féliz recomendó racionalizar el uso de las aguas provenientes del subsuelo, ríos, arroyos, lagunas y cañadas para aprovechar al máximo este recurso y evitar muertes de ganado.
El funcionario dijo que el uso de los desechos de los cultivos de bananos, gandules, maní, batatas, ajíes, yuca, el rastrojo de arroz, entre otros, son alternativas a tomar en consideración para hacer frente a la falta de forrajes frescos.
El director General CAASD, Alejandro Montás, por su parte, propuso que el agua de las presas sea utilizada 15 días exclusivamente para el uso humano y tres para reguío. Asimismo propuso que los 3.6 metros cúbicos por segundo que le pesan a las redes del INDRHI sean utilizados únicamente para el consumo humano mientras permanezca la situación de emergencia actual.
Otros expertos ha exhortado a los productores a realizar sus siembras de acuerdo a la programación que se hace para que puedan mojar sus cultivos y de esa forma evitar pérdidas millonarias de sus cosechas.
Desde Confenagro, Eric Rivero llamo al país a abocarse a crear una cultura de ahorro de agua, al cambio de las estructuras de riego en las distintas zonas del país, a estudiar la posibilidad de construir nuevas presas y a desarrollar nuevos proyectos e implementar nuevas tecnologías que permitan un mejor aprovechamiento del agua.
Dos acciones básicas definitivamente no pueden faltar en la estrategia de contingencia: mantener la esperanza de que la naturaleza sea piadosa y se produzcan las lluvias. Y, en segundo lugar, seguir organizando la racionalización del agua, a fin de que le llegue a cada sector un poco.