Hablan los hechos

Dengue y accidentes de tránsito, saldos incomparables que ameritan igual atención

La situación del dengue en la República Dominicana aparenta ser inmanejable, por su extraordinaria expansión, y porque ha traspasado los linderos de las clases sociales, lo que política y económicamente lo hace más difícil.

Ya se sabe y las autoridades están conscientes, que los índices de incidencia y letalidad son muy superiores en nuestros país, en comparación con naciones de latitudes de la región.

Recientemente, un representante de la Organización Panamericana de la Salud afirmó que Brasil ostentaba el primer lugar con 693 decesos por dengue.

Sin embargo, la República Dominicana, con 97 fallecimientos por la misma causa, ocupaba un segundo lugar en el ranking de la región latinoamericana y del Caribe.

Antes de finalizar el mes de octubre, habían sido registrado 8,438 casos, presumiéndose una tendencia en ascenso, afectando sobre todo a infantes y jóvenes.

La reacción oficial ha sido la Jornada Nacional contra el Dengue, dispuesta por el Presidente Danilo Medina, con la participación de los servidores de la mayoría de las dependencias públicas en jornadas de destrucción de los criaderos del mosquito transmisor, y orientaciones a los ciudadanos para evitar el contagio.

Así como el dengue, los accidentes de tránsito constituyen otra devastadora epidemia, con numerosos factores de riesgo, y no solo con un mosquito, como en el primer escenario.

Para llamar la atención a las autoridades, los organismos internacionales comparan el impacto en jóvenes entre 15 y 29 años de edad de diferentes fenómenos sociales y enfermedades con los accidentes de tránsito en el año 2012.

Nos damos cuenta lo superior en número que resultan las siniestralidades en las vías respecto al suicidio, al VIH, a los homicidios, etc.

En un estudio presentado por la Fundación Red de la Dignidad en el 2010, denominado Balance de Siniestralidad Vial en la República Dominicana, se compara a la sazón el dato de 49 víctimas mortales por dengue, según el Ministerio de Salud Pública, con los decesos in situ por accidentes de tránsito reportado por AMET, ascendentes a 1921.

Para octubre de 2015, las cifras de víctimas fatales por el virus del dengue, que transmite el mosquito Aedes Aegypti, no son menos que desalentadoras para las autoridades y la población.

Pese a los esfuerzos que tratan de disminuir las muertes en la circulación vehicular, los informes del primer semestre de este año también indican que vamos en franco crecimiento, superior a un 7% respecto al mismo período del año 2014.

Son insuficientes hasta ahora las actuaciones del gobierno y la sociedad para contrarrestar la epidemia del tránsito, al que tendremos que dedicar jornadas de esfuerzo concentrado sostenibles y sustentables que respondan a un integral plan estratégico nacional.

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