Opinión

La visa SICA

Hace dos semanas propuse en la Comisión de Integración, Comercio y Desarrollo Económico del Parlamento Centroamericano, Parlacen, la elaboración de una iniciativa que exhorte a la Reunión de Presidentes del Sistema de Integración Centroamericana, SICA, a abrir un debate sobre la posibilidad de implementar políticas encaminadas a fomentar la movilidad entre nuestros pueblos con la eliminación de las visas internas, la creación de un pasaporte único y la Visa SICA.

Sabiendo que para que avancemos en el proceso de integración hasta llegar a la unión política, se hace necesario concretar la unión aduanera y arribar al mercado común en el que todos los factores de la producción circulen libremente, es recomendable que paralelo al abatimiento de las fronteras arancelarias, podamos ampliar el denominado CA4, que no es más que un acuerdo entre 4 países del sistema para que sus ciudadanos puedan entrar y salir hacia cada uno de los territorios que están dentro del convenio sin la necesidad de usar pasaporte; solo con la cédula de identidad.

Tal ampliación abarcaría a todos los países del sistema, por lo que en vez de CA4, sería CA7. El actual comprende a Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala. Entrarían al convenio de libre movilidad, Panamá, Costa Rica y República Dominicana. Obviamente que su implementación requerirá de la articulación de programas de seguridad compartida que impidan el afianzamiento de la transnacionalización del crimen organizado, sobre todo los que se relacionan con el tráfico de personas, sustancias prohibidas y armas.

Como complemento a la libre movilidad de los ciudadanos de la región la Visa SICA vendría para permitir que los visitantes tengan acceso a los diferentes países que integran el Sistema sin la necesidad de solicitar sus permisos de entrada en cada país, lo que redundaría en beneficio del turismo, en especial del orientado al multidestino que, de la mano de una política de cielos abiertos con políticas de incentivos para aerolíneas de bajos costo, se convertiría en un negocio del que vivirían millones de ciudadanos.

Veintiséis países europeos han firmado el Acuerdo Schengen, que combina la movilidad de los ciudadanos de los Estados firmantes con la de los extranjeros, pues mediante el otorgamiento de la Visa Schengen, estos últimos, al igual que los primeros, se benefician de la supresión de las fronteras interiores para solo estar sujetos a los controles migratorios de las fronteras exteriores. Este convenio permite que más de 500 millones de europeos se muevan sin dificultad por todo el denominado Territorio Schengen; una cantidad millonaria de ciudadanos no europeos también pueden circular sin inconvenientes.

No hay que esperar a dar pasos gigantes o revolucionarios para que vayamos avanzando hacia la consolidación del proceso de integración centroamericano. Los pequeños pasos nos harán desplazarnos hacia la unidad regional, casi imprescindible para dejar de ser pequeñas economías sin capacidad para hacerles frente a los retos y desafíos que nos plantea un mundo que marcha sin retorno hacia un descomunal mercado global que crecerá como un monstruo marino que solo con abrir su boca, y sin mayores esfuerzos, se engulle las sardinas que encuentra a su paso para sobrevivir, atendiendo sin saberlo, a la lógica de la cadena alimenticia, marcada por un instinto salvaje, el mismo de los mercados y capitales que buscan maximizar sus ganancias a toda costa.

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