En estas semanas previas al cumplimiento del primer año de la gestión gubernamental del presente período constitucional 2016-2020 en la República Dominicana, que se cumple el próximo 16 de agosto, todo el Estado se moviliza en la recopilación de informaciones para la presentación de sus memorias, incluyendo los gobiernos locales y sus legisladores, los Concejos, aunque son muy pocos los regidores que lo hacen individualmente.
El gobierno central, el Congreso, el Poder Judicial y las instituciones descentralizadas del Estado empeñan esfuerzos extraordinarios para cumplir con este informe a la población, la mayoría de los alcaldes y los gremios afines presentan la constancia de su gestión en busca del apoyo de sus munícipes en el presente y en el futuro.
Aquellas alcaldías que trabajan con mayor nivel de organización gerencial no tienen mucha dificultad en la recopilación que se necesitan para presentar una buena Memoria, y hay unos pocos que aplican planes de mercadotecnia desde el inicio de su mandato, por lo que, además hacen investigaciones periódicas en sus ciudades para diagnosticar lo que quiere su gente y cómo valoran sus servicios en detalles. En ese grupo cabe mencionar a Abel Martínez, en Santiago, Alfredo Martínez en Santo Domingo Este y René Polanco en Santo Domingo Norte, entre otros.
Estas alcaldías no trabajan a ciegas, y dedican recursos en la planificación de marketing municipal, que no sólo contempla el monitoreo de su ambiente interno y externo, sino que además detecta variables para sus estrategias y el diseño de su Marca Ciudad, que contempla la estructuración de su imagen e identifica sus potenciales para fines turísticos, y darle mayor valor a sus territorios, de modo que genere una dinámica que daría como resultado mayores ingresos económicos para ser utilizados en obras y servicios que beneficien a sus munícipes.
Uno de los mejores ejemplos en la aplicación del mercadeo como herramienta en la gerencia de una buena gestión municipal lo vimos el mes pasado en la presentación de los resultados de una investigación hecha por una empresa privada contratada por el ayuntamiento de Santo Domingo Norte, en la que el 84.21 por ciento de la población de este municipio dice que apoya el desalojo de los vendedores informales que abarrotaban la intersección de las avenidas Jacobo Majluta esquina avenida Hermanas Mirabal, mientras que el 91.34 por ciento veía como excelente el sorteo de 25 obras municipales entre ingenieros residentes en esta ciudad.
En este estudio la alcaldía de René Polanco obtuvo una gran cantidad de informaciones que los son últiles para revisar su ejecutoria, planificar y ejecutar acciones basadas en las necesidades de sus munícipes y no de manera caprichosa, como es la costumbre de algunas instituciones públicas o privadas.
En esta era de la información y la transparencia no podemos aventurarnos a dirigir empresas ni instituciones pública sin entender que el ciudadano (y el consumidor para las empresas) ya no son simplemente la esencia del mercado, sino que ahora son el centro de toda organización de la naturaleza que sea. Tenemos personas muy informadas, interactivas y vigilantes de las gestiones. El consumidor paga las empresas y como ciudadano es accionista de sus gobiernos nacional o local, y, por tanto, exige por los medios que tenga a su alcance, además de que sabe cómo cobrárselas el día que le toca votar por una gestión o un gerente.
De ahí la importancia de prestar atención al Sistema de Monitoreo de la Administración Pública (SISMAP Municipal), donde podemos ver el posicionamiento de los gobiernos locales, donde Santo Domingo Este mantiene su primer lugar, con un 95.87 por ciento al día de hoy, Santiago el 82.91 y Santo Domingo Norte el 82.09 por ciento (siguiendo con los modelos que hemos tomado de ejemplo). Estos dos últimos han venido subiendo desde posiciones muy bajas, donde se encontraban cuando eran dirigidos por sus pasadas autoridades.
No se concibe una institución como un ayuntamiento, que dependa del apoyo y la participación de miles o millones de ciudadanos –más sus visitantes– sin una unidad o departamento de mercadeo o de monitoreo para el estudio, seguimiento y la planificación; porque de lo contrario se convierte en una organización reactiva y no proactiva, que sólo sabrá lo que hizo cada año, ofreciendo lo que todo el mundo espera: su presentación de memorias.