Desde el “Mercado Nuevo” de la avenida Duarte, pasando el puente sobre la avenida Máximo Gómez en dirección al Hoyo de Chulín, un kilómetro de la vía ha sido convertido en un espacio similar a una pocilga o quizás algo peor.
Allí, decenas de vendedores comercializan los alimentos que consume gran parte de la población, ante la mirada indiferente de las autoridades municipales responsables de cuidar los espacios públicos en esta demarcación.
El emblemático mercado, cuya remodelación ha sido anunciada en varias ocasiones, por muchos años ha servido como el principal abastecedor de víveres, frutas y productos agrícolas que se comercializan en el Gran Santo Domingo, y está bajo la administración del Ayuntamiento del Distrito Nacional que cobra los impuestos a sus usuarios.
El alcalde de la capital, sin embargo, se mantiene indiferente ante los niveles de insalubridad, el caos y la suciedad que impera en el tramo de calle que va desde el mismo mercado hacia el sector Puerto Isabela, mejor conocido como El Hoyo de Chulín, en las inmediaciones a las oficinas principales del Metro de Santo Domingo, y de la escuela primaria Aida Cartagena Portalatín.
“¡Pero esto es peor que una pocilga de cerdos!”, exclamó una señora desde su automóvil, en el que trataba de avanzar por el puente sobre la avenida Máximo Gómez, en procura de llegar hasta la rotonda del lugar para cruzar hacia el municipio Santo Domingo Norte.
Periodistas de VANGUARDIA DEL PUEBLO Digital que advirtieron el disgusto de la dama le preguntaron su parecer sobre la situación, y expresó: “Para qué, si de ninguna manera van a resolver esto que viene poniéndose de mal en peor”.
Mientras se le pedía su nombre, otra persona que observaba la situación le dijo en voz alta, que el responsable de toda esa situación es el alcalde, porque no asume su responsabilidad de evitar la ocupación de los espacios públicos.
La mujer aprovechó un espacio abierto en la vía quitando triciclos y carretillas, y al dar las gracias a los muchachos que le ayudaron en su desplazamiento, rió a carcajadas y respondió también en voz alta.
“Mi nombre es María; pero si él (el alcalde) no puede resolver los problemas de este mercado: mucho menos va a resolver los problemas del país”.
¿Por qué el desorden?
Preguntados algunos de los vendedores sobre qué motiva su desplazamiento desde la sede del mercado hacia el Hoyo de Chulín, algunos argumentaron: “lo que pasa es que todos los síndicos que vienen ahí dicen que van a remodelar el mercado y no hacen nada”.
José Joaquín Ventura, quien dijo tener un puesto en el mercado, explicó a éste reportero:
“Fíjate que hicieron el famoso Merca Santo Domingo desde el gobierno de Hipólito, dizque era para resolver los problemas de aquí, pero allí hay muchísimos puestos vacíos y nadie quiere coger para allá, y entonces aquí faltan espacios. Por eso yo creo que el síndico que se quiera casar con la gloria lo que tiene que hacer es reconstruir aquí mismo otro mercado de verdad”.
Otros dijeron que se han rodado hasta la avenida Máximo Gómez porque “donde se vende es que hay que colocarse, y todo el mundo tiene derecho a ganarse su comida como sea, siempre que sea honradamente”.
Se intentó localizar al administrador del Mercado, el señor Díaz, pero no se encontraba en sus oficinas, y no faltó quien dijera que “ese hombre casi no viene por aquí”.
Algunos mercaderes coincidieron en significar que realmente hay que reconstruir ese mercado porque tiene más de 50 años, y el alcalde habría dicho que para eso tiene apartados 70 millones de pesos, y está en espera de que el presidente le dé lo que falta para la obra.
Hasta el momento ninguna explicación han dado las autoridades municipales de la capital sobre el caos que genera el desplazamiento descontrolado de los vendedores, que entorpecen el tránsito vehicular en una abierta exposición a la insalubridad; además de incentivar a que los buhoneros se desplacen a ofertar productos a los conductores sobre el mismo elevado de la Máximo Gómez esquina Nicolás de Ovando.
Metástasis del problema
El malestar se ha ramificado a tal punto, que los vendedores ahora utilizan a jóvenes y adolescentes para aprovechar el “tapón de los vehículos” en la Máximo Gómez, y en medio de la vía ofertan a los conductores las auyamas, piñas, lechosas y otros artículos que portan en las manos, lo que complica aún más el tránsito desde el elevado hasta el puente Francisco J. Peinado.
De no frenarse la práctica, en breve podría vérseles con sacos y cajones llenos de mercancías, y no dos o tres unidades en las manos. Y habrá quien no quiera que les molesten, porque son padres de familias que así se ganan el sustento diario, o inmigrantes que si se les toca se argumenta que se actúa por racismo.
La comunidad en lucha
Organizaciones comunitarias de las inmediaciones al mercado: Iglesia Católica, Clubes Deportivos, Iglesia Evangélica, la Mesa Pastoral Social y otras, reclamaron ayuda de diferentes autoridades para limpiar lo que coincidieron en describir como una pocilga gigantesca que trastorna la vida de la comunidad.
Ante esas gestiones, consiguieron que se apersonara al lugar el director de la CAASD, arquitecto Alejandro Montás, una gran cantidad de efectivos policiales, personal de Salud Pública, Obras Públicas las iglesias de La Zurza y otras instituciones que les dieron apoyo y se montó un operativo de limpieza a partir de las 11:00 de la mañana del sábado hasta avanzadas horas de la tarde.
La Federación de Asociaciones de Comerciantes del Mercado Nuevo, para tales fines lanzó volantes convocando a sus miembros a integrarse al operativo, para lo que se decidió cerrar la avenida Duarte desde el mercado hasta la Máximo Gómez.
Entre los comunitarios que ofrecieron declaraciones de la situación a VANGUARDIA DEL PUEBLO Digital, figuran Tony Rodríguez, Dora Moreno, Andrés Astacio, Carlos Santana Medina y otros, quienes dijeron que darán seguimiento junto a las entidades que estuvieron en el operativo, para evitar la suciedad y el desorden en los sectores situados en el entorno del Mercado Nuevo.