Editorial

La ley de partidos

El tema sobre el anteproyecto de Ley de partidos políticos ha tomado fuerza durante los últimos días, tras las reiteradas demandas de aprobación por parte de sectores empresariales, organizaciones de la sociedad civil y de quienes han visto en ese proyecto una vía expedita para la reincorporación de figuras poiltico-jurídicas ya superadas.

Probablemente no haya quien pueda negar que el sistema de partidos y con éste la democracia dominicana, amerite de la reforma planteada y que la misma es responsabilidad fundamental del liderazgo político nacional.

La Ley de partidos debe conducir a la transparencia y al adecuado proceder orgánico de las entidades partidarias, llamadas como están a ser el soporte fundamental de la democracia.

Siendo así, resulta enteramente legítimo el que se produzcan discusiones y/o negociaciones al interior o entre los partidos, aunque siempre en función de los citados objetivos y no de intereses particulares, grupales y coyunturales.

Reconocemos que hasta el momento uno de los puntos más discutidos al interior de los partidos, cual piedra en el camino para la aprobación de la esperada legislación, ha sido el concerniente a las primarias y al padrón de las entidades partidarias.

Unos plantean que las primarias se celebren el mismo día para todos partidos y que se realicen con padrones abiertos o semiabiertos, mientras otros sugieren que por el contrario, los eventos se realicen en días diferentes y con padrones cerrados.

Pensamos que un detalle relevante en ese sentido sería recordar que la historia reciente y los hechos podrían marcar la ruta a seguir en torno a esos temas.

Recordemos que eventos recientes confirmaron el orden y la disciplina como se desarrollaron, en fechas separadas, los congresos y/o asambleas en las tres principales organizaciones políticas, PLD, PRD y PRSC.

Y que de igual manera no sería ocioso traer a nuestra memoria el caso del PRD, cuando al disponer de un padrón abierto en las primarias para elegir a su candidato presidencial para las elecciones del 2012, dio paso a escarceos y denuncias de todo tipo sobre la supuesta incursión de personas ajenas a ese partido en esas elecciones internas para elegir su candidato de entonces. A partir de entonces, todos conocemos la historia.

No obstante estos señalamientos sobre hechos puntuales, apostamos a la comisión de legisladores creada para la búsqueda de un proyecto consensuado entre los partidos.

El PLD se ha adelantado y tiene funcionando una comisión que ha rendido su informe e indagado en países de la región en un ejercicio de Derecho Electoral Comparado.

Entonces, apelamos a la confianza de la población en el liderazgo político nacional compelido como está a abrirse paso entre las disputas internas o entre las diferentes fuerzas para avanzar en procura de una reforma de los partidos que responda al robustecimiento del sistema de partidos como garante de una democracia plena, como la que merecemos.

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