Opinión

La medición de la pobreza (1 de 2)

Podría existir la percepción de que la determinación de quién es pobre o quién se encuentra en condiciones de vulnerabilidad depende de la voluntad de quienes ocupan los puestos públicos. Nada menos cierto.

La República Dominicana dispone del Sistema Único de Beneficiarios (SIUBEN), una institución modelo para la región de América Latina; donde sólo Brasil, Chile, México y Colombia disponen de sistemas de medición de la pobreza como los que tiene nuestro país.

Y es importante resaltar que en el caso de la República Dominicana, por el tamaño y las facilidades de acceso y comunicación, aún en las comunidades más remotas, la medición es más eficiente para la focalización del combate a la pobreza.

¿Cómo se mide la pobreza en la República Dominicana? El Censo nacional que realiza la Oficina Nacional de Estadísticas, combinado con los resultados de la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo, arrojan un resultado nacional de pobreza monetaria, el cual se complementa con distintas variables económicas que permiten mejorar el instrumento que utiliza el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo para construir un mapa de pobreza del país.

Dicho mapa de pobreza identifica las zonas donde el Sistema Único de Beneficiarios aplica su Encuesta Socioeconómica de Hogares (ESH), que es un instrumento que se ha desarrollado con estándares internacionales, para determinar la calidad de vida de una familia en base a indicadores como: educación, salud, acceso a servicios (agua potable, electricidad, recogida de basura, entre otros), las condiciones de la vivienda, hacinamiento, entre otros más.

¿Por qué se realiza esta Encuesta? Sencillo. Una persona no es pobre solo por la cantidad de dinero que recibe, lo que en el argot económico se conoce como pobreza monetaria. Existen muchos otros indicadores que inciden en la pobreza y/o vulnerabilidad de las personas. Toda la literatura de las últimas tres décadas, con Amartya Sen y Esther Dufflo a la cabeza, nos hablan de la pobreza medida desde la falta de oportunidades, ausencia de capacidades, índice de calidad de vida y más recientemente, la pobreza medida por un índice multidimensional, también conocido como índice de Oxford.

Para definir en palabras sencillas un fenómeno tan complejo, podríamos decir que una persona es pobre o no, dependiendo de sus condiciones de vida, medidas desde los mínimos que el Estado debe asegurar a la población.

El Índice de Calidad de Vida (ICV) que aplicamos en nuestro país es una medida internacional, que nos permite hacer un dibujo fiel de la pobreza para cada hogar que vive en esas condiciones en nuestro país, de forma que podamos hacer una focalización de la pobreza que resulte en políticas públicas eficientes y un mejor uso de los recursos del Estado.

En resumen, la medición de la pobreza en la República Dominicana se realiza en base a una medida científica, con criterios preestablecidos y aplicables a todas las realidades del país, de manera transparente y respaldado por las auditorías realizadas por los organismos internacionales que apoyan el combate a la pobreza.

Como profesional del derecho y funcionaria pública, creo firmemente que las políticas públicas deben sustentarse en la investigación, en la búsqueda de información precisa sobre los problemas, de manera que se construyan políticas precisas para abordar los retos del país. Como haría un buen sastre o una atelier, la medición nos sirve para guiarnos hacia el resultado deseado.

Las mediciones como las que realiza el Sistema Único de Beneficiarios son las que permiten al Señor Presidente, Lic. Danilo Medina, afirmar que la pobreza general en la República Dominicana ha disminuido de un 42.2% a un 36.6% y la indigencia ha pasado de un 11.1% a un 8.6%, en 2 años de políticas de inclusión social, desarrollo del crédito, la bancarización y la creación de empleos formales. De estos resultados, todos nos sentimos muy orgullosos, como Gabinete Social, como gobierno y como país.

Lo mejor es que cuando el Sistema Único de Beneficiarios aplique su próximo Encuesta Socioeconómica de Hogares en el 2015, podremos poner nombre y apellido a todas las personas que han salido de la pobreza o que han evolucionado de un nivel de pobreza a otro. Podremos decir quiénes pasaron de pobreza extrema a pobreza general, quienes de pobreza general a pobreza moderada y quienes de pobreza moderada a pobreza holgada.

De esta manera, el Estado estará en condiciones de llevar los subsidios sociales a nuevos beneficiarios que podrán iniciar su lucha contra el círculo vicioso de la pobreza y el Estado Social y Democrático de Derecho continuar con su labor de protección, inclusión y logro de la igualdad.

A nivel internacional, se están promoviendo nuevos indicadores para medir la vulnerabilidad de una persona, en el entendido de que, en la medida en que las sociedades van superando ciertas situaciones, se van creando otras nuevas. Por ejemplo, hace 20 años no era una preocupación la brecha digital, hoy en día la incluimos como parte de los indicadores que aportan a la desigualdad social.

Es por ello que se nos ha convocado a un encuentro sobre medición de pobreza en Berlín, Alemania, para la próxima semana, donde se discutirá un índice multidimensional de medición de pobreza, el cual resulta vital para América Latina, si tomamos en cuenta que esta es la región más desigual del mundo.

Es importante medir la pobreza desde una óptica que incluya la vulnerabilidad de las personas en términos de su capacidad de cumplir sus metas y tener acceso a oportunidades, las condiciones culturales y emocionales en las que viven, su bienestar general y los factores ambientales que le inciden.

Este nuevo índice permitirá un combate a la pobreza más específico, individualizado y singular, que permitirá al Estado focalizar mejor la lucha. Sobre el resultado y las perspectivas de este índice multidimensional ampliaremos en la segunda parte de este escrito.

Finalmente, en la medición de pobreza es importante resaltar la importancia de la tecnología disponible para esta tarea. Hace 20 años era difícil crear bases de datos que permitieran el manejo y análisis de tanta información. Hoy es posible gracias a los avances tecnológicos que están disponibles. Una mayor cantidad de información, combinado con la capacidad de analizar la misma y la existencia de programas de desarrollo socioeducativo como Progresando con Solidaridad, es la clave para el triunfo sobre la pobreza.

Definitivamente en República Dominicana estamos Progresando con Solidaridad.

Otras del Comité Político
últimas Noticias

Noticias Relacionadas