Humberto Almonte
A semejanza del ser humano cuyo proceso de aprendizaje se extiende por largos periodos, las cinematografías de países como el nuestro pasan, deja-vu perenne, idénticas dificultades hasta alcanzar la mayoría de edad y una seguridad productiva a nivel industrial.
La competencia por los mercados es cruel, no existiendo las más mínimas concesiones debido a nuestra pequeñez o a la calidad de los filmes que producimos, cada minuto de pantalla debe ser peleado con los competidores, que son muchos.
Como se ha visto en las naciones con una larga tradición, con industrias salidas y establecidas, la exhibición y distribución internas se complementan con la exportación, verdadera olla de oro de la economía fílmica…
En nuestros tiempos distribuir a nivel internacional tiene una connotación diferente a otras épocas anteriores, pues a la exhibición en salas de cine se suman el internet, las cadenas televisivas y las ventas de Dvd y Blu-Ray.
Los tratados de economía cinematográfica dan a la distribución un papel importantísimo, pues le corresponde, dentro de las tres ramas de dicha economía, jugar el papel del comercio al por mayor en el escalón de los procesos productivos del cine.
Los pininos que hacemos en este campo, asistiendo más regularmente a festivales y mercados de distribución, deben ser complementados con una formación de cuadros especiales en mayor número que nos permita cubrir más terreno.
Otra área a reforzar en la producción es el apartado del guión, verdadera columna vertebral de una película, pues ni siquiera un director tocado por los dioses puede sacar una obra medianamente decente si la base escrita está construida de manera deficiente.
En ocasiones escucho diálogos en producciones locales que no reflejan con fidelidad el habla del dominicano, ni siquiera en los niveles promedios de una conversación normal.
La estética de esa formalidad académica no existe en la comunicación personal , salvo en reductos elitistas que nada tienen que ver con la dinámica conversatoria usada habitualmente en la cotidianidad quisqueyana, de ahí mis elogios a Dólares de Arena de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán , a Tu y Yo , dirigida por Natalia Cabral y Oriol Estrada , pues hasta donde he podido escuchar en los tráileres de ambas, proyectan autenticidad por todos lados.
Nos falta construir personajes y tramas que hagan al público acceder a una suspensión de la realidad, para reflejar esa misma realidad y hacerla creíble a los ojos de todos.
Los directores tienen que entender que no todos están dotados para escribir guiones, que los miedos de que les roben sus proyectos se conjuran registrándolos, y así nos evitamos esas debilidades estructurales, dejando en manos de los conocedores, dígase guionistas, la arquitectura dramática de sus películas.
Partir de la emulación a las superproducciones para hacer filmes de acción o de época cuando no contamos con todos los recursos económicos, técnicos o de experiencia, es un camino equivocado y ambicioso que conduce al fracaso.
Aproximarse a los grandes temas en una perspectiva minimalista, intima, personal, seria mas redituable y manejable con una menor inversión de recursos humanos y económicos, a la vez que abre una posibilidad mucho mas interesante de conexión con las audiencias aquí o en el exterior.
Como decía en una ocasión Harvey Keitel en una rueda de prensa en un hotel de Santo Domingo, tenemos millones de historias en nuestras calles y ciudades, tanto mas interesante que las de Hollywood, de las que Keitel aconsejaba olvidarse.
Documentar la realidad dominicana, traducirla en imágenes, iluminarla y darle la voz correcta, es la estrategia mercadológica que nos conduce a ocupar los ansiados nichos de mercado que suponen ingresos en divisas, que a su vez nos proveerán los recursos para garantizar la solidez financiera de nuestro cine.
El siguiente paso de los técnicos y artistas para consolidar lo logrado hasta ahora es fortalecer sus gremios, ya los actores de cine lo han hecho, al igual que los directores, los guionistas y las mujeres directoras . Se espera que el resto de las áreas decidan sindicalizarse también.
Los Premios La Silla necesitan este tipo de organización para que no solo se vote por secciones, además de establecer parámetros para el ingreso de nuevos afiliados que pasen por un cedazo primario, garantía de calidad en el trabajo.
Estamos en una etapa de búsquedas y ensayos para verificar lo que funciona y lo que no, subidos en los hombros de una generación de luchadores que siguen prodigando sus enseñanzas a los nuevos realizadores.
Las tareas pendientes del cine dominicano son la distribución, los guiones, la sindicalización de los técnicos, la ampliación de las audiencias, entre otros, todos factores determinantes para el crecimiento industrial y estético de un sector proveedor de contenidos, de recreación para nuestros espíritus.