En esta semana que recién inicia, se conmemoran tres efemérides declaradas por las Naciones Unidas, para crear conciencia sobre la importancia de prestar la atención debida a las personas que viven en situación de vulnerabilidad, quienes por ende, requieren tanto de la asistencia del Estado como del apoyo de la sociedad en general.
Me refiero al Día Internacional de las Personas de Edad, que se conmemora cada día 1° de diciembre; el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, que se conmemora en igual fecha; y el Día Mundial de las Personas con Discapacidad, que se conmemora cada 3 de diciembre.
En cuanto al primero, huelga hablar de la importancia de nuestros abuelos y abuelas para el mundo en que vivimos: son los depositarios de la sabiduría que se traspasa de generación en generación y que sólo se adquiere con la experiencia vivida. El propio Secretario General de las Naciones Unidas ha dicho que “las personas de edad contribuyen de distintas maneras al desarrollo económico y social.” Pero también añade que “se las sigue discriminando y excluyendo de la sociedad. Debemos superar estos prejuicios para conseguir que la población sea activa social y económicamente, esté protegida y envejezca de forma sana”.
El reto para nuestros países es de crear ambientes propicios para las personas de edad, donde puedan sentirse que aportan a su país, mientras se promueve un ambiente colectivo del más alto respeto hacia el adulto mayor. En un mundo que está destinado a envejecer, debido a los avances de la medicina y a la disminución de las tasas de fertilidad, es inaplazable prestar atención a las políticas públicas destinadas a este sector. En la actualidad, casi 700 millones de personas son mayores de 60 años y para el 2050 se calcula que superarán los 2,000 millones, es decir, más del 20% de la población.
Por otro lado, el combate al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) continúa siendo una importante batalla a librar por parte de los Gobiernos, especialmente para disminuir los efectos de la discriminación vinculada a esta enfermedad y, evidentemente, detener su avance. Los esfuerzos de la última década han dado frutos, lo que coloca al mundo en vía franca hacia la erradicación del SIDA para el año 2030. Sin embargo, aún 35 millones de personas en todo el mundo no reciben el tratamiento adecuado.
En el caso de esta problemática, juega un papel determinante el enfoque de género, ya que la violencia sexual contra la mujer y la falta de acceso de una mujer embarazada a atenciones médicas de calidad, continúan siendo de los principales obstáculos para reducir la incidencia del VIH/SIDA.
Por nuestra parte, desde el Gabinete Social trabajamos intensamente y con todo nuestro corazón con ambos sectores; desde la protección y la seguridad social, así como con programas específicos para lograr su inclusión social y eliminar la transmisión vertical, en el caso del VIH.
En cuanto a las políticas públicas para personas con discapacidad, es preciso resaltar el proyecto emprendido desde el Gabinete Social, con el apoyo del gobierno del Ecuador, con el objetivo de construir la Agenda Nacional de atención a las Discapacidades. Ecuador ha sido un país ejemplar en la implementación de políticas públicas de inclusión social para las personas con discapacidad y nuestro país, donde se calcula que por lo menos un 7% de la población vive en esa condición, puede aprovechar productivamente esa experiencia.
Esta es un área donde debemos promover la investigación científica, a través de alianzas público-privadas con instituciones de prestigio mundial en la materia, de manera que el desarrollo tecnológico para atención a personas con discapacidad, sea utilizado para atender a dominicanos y dominicanas. Claro está, sin dejar de lado la necesidad de que nuestras ciudades y edificaciones se construyan atendiendo a las condiciones de discapacidad de las personas, en cumplimiento de la legislación vigente.
Estas tres importantes efemérides se vinculan y complementan con el Día Internacional del Voluntariado, que se celebra cada 5 de diciembre en todo el mundo. Y yo diría que es la cuarta pata de la mesa de la protección a la vulnerabilidad, porque no habrá nunca resultados contundentes en la atención de las personas con alguna vulnerabilidad, sin la participación decidida de la población, a través de organizaciones, empresas o instituciones políticas.
Los voluntarios hacen una gran contribución, invaluable, tanto en el ámbito local como en el nacional, además generan un sentimiento positivo de solidaridad y respeto, humildad y responsabilidad, valores que requiere la patria para su pleno desarrollo.
Esta semana en la que se inicia el mes de diciembre, que marca el último mes del año, y trae la esperanza de un año nuevo, es propicia para reflexionar sobre la vulnerabilidad en la que viven tantas personas en todo el mundo y en nuestro país y como nuestra labor voluntaria puede aportar a un mundo más inclusivo y feliz.