Desde hace un tiempo la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) lleva una campaña para que el Estado dominicano les reconozca la nacionalidad a 200 mil personas que a juicio de ellos viven en Estado de Apatridia en la República Dominicana en su condición de descendientes de inmigrantes haitianos en condición migratoria irregular.
Ante esta grave denuncia, me veo en la necesidad y en el deber de expresar mis consideraciones basadas en el Derecho Internacional, en los Derechos Humanos, en el Derecho Migratorio, pero sobre todo en las matemáticas ya que como siempre he dicho estas no fallan y están libre de sesgos y prejuicio. Pero antes definamos el término Apátrida, que no es más que una persona que no es reconocida por ningún país como ciudadano según la convención sobre apatridia.
Veamos que dice la Constitución haitiana en artículo 11:
Toda persona nacida de padre haitiano o madre haitiana, que son a su vez nacidos haitianos y nunca han renunciado a su nacionalidad posee la nacionalidad haitiana en el momento de su nacimiento.
Ahora analicemos la cifra de los 200 mil apátridas hijos de inmigrantes extranjeros usando como base la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI), realizada por la Oficina Nacional de Estadística y La oficina para la población de Naciones Unidas (UNFPA), financiada por la Unión Europea. Conforme a ese estudio la población nativa de origen haitiano (hija de uno o de ambos padres migrante en el país) es aproximadamente de 209 mil personas (desde el punto de vista migratorio a esto se le podría llamar migrante de segunda generación).
En el sub apartado 5.4 habla del tipo de documentación que posee esta población y en ese sentido afirma lo siguientes:
El 55. 3 por ciento de los nativos en RD hijos de uno o de ambos padres extranjeros dijeron tener acta de nacimiento dominicana para un total de 135,052 personas. (Cifra referente únicamente a las personas de origen haitianos).
El 25.6 por ciento de las personas nativas hijas de uno o ambos padres extranjeros dijeron tener el acta de nacimiento de su país de origen en este caso Haití para un total de 62,425 personas.
Un 2.1 por ciento de personas nativas de uno o ambos padres extranjeros de origen haitiano afirmaron tener acta de nacimiento de ambos países (RD Y HAITI) para un total de 4,450 personas.
Cuando se suman las dos primeras cifras es igual 197,477 personas de origen haitiano que de una u otra forma afirmaron tener documentación que le acredita una identidad, una filiación y una vocación de jure de tener una nacionalidad, con lo que solo habría aproximadamente 11 mil personas con un estatus jurídico no determinado.
Sin embargo hablamos de una encuesta que se proyecta y da unas cifras las cuales podrían tener márgenes de error, pero entre 11mil y 200 mil es una diferencia brutal obviamente infundada con el objetivo de crear toda una campaña en prejuicio del país.
En esta parte del análisis es bueno aclarar que en caso de que existiera un conglomerado de varios miles de personas no asentadas en los registros civiles, no se trata de casos de apátridas, pues el Estado haitiano reconoce el Jus Sanguini con lo que la probabilidad de apatridia es nula.
En adición a la pasada afirmación vemos que el gobierno dominicano impulso una legislación ley 169-2014 que busca la solución de cualquier caso aislado de sub registro que pudiese existir.
¿Por qué el Acnur no le exige a Haití la documentación de sus nacionales?
¿Porque el Acnur no dedicas sus esfuerzos en apoyar la documentación en Haití?
¿Cuál es el fin que en realidad persigue el Acnur?
El lector podrá sacar sus propias conclusiones. Mientras tanto da pena que un organismo tan prestigioso encamine una campaña basadas en mentiras en perjuicio de la imagen de la República Dominicana.