Hablan los hechos

Lo que “no se ve” de los gobiernos del PLD: Respeto a la dignidad humana

La cultura política de la República Dominicana carga con un histórico lastre de asistencialismo y clientelismo político que se refleja en los momentos más difíciles de los ciudadanos de escasos recursos, principalmene en las necesidades que comprometen su dignidad, como es el caso del fallecimiento de un familiar o allegado.

Las clases sociales más bajas generalmente no tienen planificada situaciones de emergencia, como la salud o un un fallecimiento, porque trabajan para cubrir sus necesidades básicas de sobrevivencia, como alimentarse, vestir o tener donde dormir con seguridad. Por ello, los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), están dando un dramático giro a esa situación, por lo que, tanto a nivel nacional, provincial, como local, se han empeñado en dar la mano solidaria del Estado a los dominicanos de menos recursos, sobre la base de un mapa de pobreza trazado por organismos internacionales, sin importar banderías políticas, credos ni ideología.

A nivel nacional nadie puede negar los resultados favorables del programa de subsidios sociales mediante la Tarjeta Solidaridad, los permanentes operativos de las gobernaciones provinciales y el impactante trabajo de los ayuntamientos bajo control de los peledeístas.

Los municipios, como territorios de los gobiernos locales que administran los ayuntamientos –unión del Concejo de Regidores y la Alcaldía–, son los responsables de hacer contacto directo con el ciudadano y, por tanto, conocen en detalles sus problemas cotidianos. Por esa razón, la mayoría de los alcaldes del PLD desarrollan programas especiales para ayudar a sus munícipes en sus situaciones de luto, construyendo modernas funerarias, equipadas y con personal entrenado para asistir a la gente de forma muy profesional.

Roberto puso el ejemplo.

Antes del año 2002, cuando la Capital salió de las manos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), los velorios en los barrios de Santo Domingo eran muy traumáticos para los dolientes y muchas veces se convertían en veladas que aprovechaban los famosos “sindicatos de busca muertos y azaravivos”, que no era más que grupo de jóvenes con habilidades para hacer “cuentos de velorios” , quienes lograban que la gente no le diera sueño escuchándolos y amanecieran con el difunto y sus parientes. Antes de salir el sol, un miembro del “sindicato” pasaba un sombrero entre los asistentes para que les dieran propinas; y si el cuentista era muy bueno se iban con el diario de sus familias. De aquí los famosos personajes Chochueca, Maguá, y muchos más que emergían y caducaban como los artistas de hoy. Aparte del café o el jenjibre, en estos momentos muchos aprovechaban para amanecer bebiendo alcohol.

Algunas familias no permitían que en sus funerales se montaran shows de este tipo y hubo lugares donde se produjeron rencillas por esta razón. Sencillamente una familia pobre no podía pagar un servicio de funeraria y, lo que es peor, casi siempre tenían que salir a pedir la caja de la sepultura a un senador, al síndico, a un diputado, o a un político que parovechaba el dolor humano para hacer campaña.

El alcalde de la Capital ha cambiado eso, y en todo el territorio nacional muchos han imitado la iniciativa.

El Distrito Nacional cuenta con tres modernas funerarias que nada tienen que envidiarle a las que pueden pagar los más pudientes, ubicadas en el barrio Gualey, en Cristro Rey y en Los Girasoles. Son tan eficientes, que ahora tenemos un problema nuevo porque muchas que son privadas, le están vendiendo paquetes a familias que pueden pagarlas, donde les cobran costosos ataudes, arreglos florales y les transfieren el velatoria a la funeraria municipal. Estas edificaciones cuentan con aire acondicionado permanentemente, cómodos muebles en amplios salones y les brindan servicios de agua y café a todos los asistentes.

Basado en el principio de que la gente quiere sentirse parte de de estos espacios y los eventos en que se encuentra, se desarrolló la modalidad de que los dolientes colaboren únicamente con azúcar, vasos desechables, agua y café, solicitud que atienden con mucha satisfacción. También cuentan son servicio de seguridad permanente a cargo de la Policía Municipal.

El año pasado las capillas municipales ofrecieron 1,200 servicios funerarios, en las funerarias municipales de Gualey, Cristo Rey y los Girasoles. Cada servicio tiene un costo promedio de 30,000 peso; es decir, representaron un ahorro para la población de unos 36 millones de pesos al año. Los servicios incluyen la preparación del cadáver y el uso de la capilla, en horario de 7 de la mañana a 10 de la noche, de lunes a domingo. Se estima que en ese mismo período registró un flujo de 205,004 personas.

En la mayoría de ocasiones, el ayuntamiento les facilita los ataudes totalmente gratis y, si por razones de mucha demanda no tienen disponibilidad, coordinan la gestión de adquisición con el la Dirección de Asistencia Social del Ministerio de Salud.

Los resultados han sido tan positivos que, de acuerdo a las estadísticas más recientes, a estas funerarias llegan casos de otras provincias.

Juan de los Santos (Juancito) al llegar en el 2006 de forma arrolladora al municipio Santo Domingo Este, inició la inmedita construcción de funerarias municipales, al igual que el ingeniero Jesús Feliz en Santo Domingo Norte.

Como “hay cosas que se ven y otras que no se ven, y muchas veces las que no se ven son más importantes que las que se ven”, esta y otras iniciativas de los gobiernos del PLD en favor de la gente, es la razón de su gran aprobación y sus altos números en todas las encuestas que se hacen en este país.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas