Editorial

Desagravio y Armonía

La agresión de la que fue objeto el consulado de la República Dominicana en Puerto Príncipe este pasado miércoles, durante la cual fue quemada nuestra bandera e izada en su lugar la de la vecina nación, no puede verse como hecho aislado, fruto de la irracionalidad de «unos cuantos que dañaron una manifestación pacífica de intelectuales preocupados por la suerte de sus connacionales residentes en Dominicana», como ha dicho el diario haitiano Le Nouveliste, reconocido por su permanente labor manipuladora y provocadora contra nuestro país.

De lo que se trata es de una nueva afrenta contra el alma nacional, que estuvo precedida del envío de una carta insolente del canciller haitiano Pierre Duly Brutus al gobierno dominicano, en la que acusa a nuestras autoridades y al país de aplicar políticas racistas y xenofóbicas en contra de ciudadanos haitianos residentes en la República Dominicana.

La solidaridad y el respeto mostrado por el pueblo dominicano y sus autoridades hacia el pueblo vecino es harto conocida por la comunidad internacional, por las propias autoridades de aquel país y por los centenares de miles de ciudadanos haitianos que ocupan nuestras ciudades y campos ganándose el sustento en convivencia con nuestro pueblo, aún a sabiendas de que se trata en su gran mayoría de personas indocumentadas que incluso desplazan en forma sostenida la mano de obra dominicana y absorben una buena parte de nuestro presupuesto en Salud, Educación, techo y alimentación, entre otros.

No hay dudas de que los niveles de tolerancia, facilidades y búsqueda permanente del diálogo por parte del Estado dominicano a favor de un clima que favorezca la convivencia armoniosa y de mutuo respeto ha vuelto a ponerse a prueba con esta inaceptable postura del gobierno haitiano evidenciada en su irrespetuosa y desconsiderada misiva y en el no menos enojoso episodio perpetrado en territorio de una nación vecina y soberana, como es el consulado dominicano en Puerto Príncipe, a la vista de unas autoridades permisivas.

Aún así, Vanguardia del Pueblo, que acoge en todas sus partes la postura asumida por el gobierno nacional, expuesta por el ministro de Relaciones Exteriores en su respuesta a su homólogo haitiano mediante documento leído la noche del miércoles, reitera su convicción de que la única ruta que tienen nuestros dos pueblos vecinos, es el del diálogo, la negociación en diplomacia responsable y la irrefrenable voluntad de aunar esfuerzos dirigidos a procurar en Haití un proceso de desarrollo institucional y económico que no tiene y en mantener en firme el respeto a la soberanía y la libre determinación de ambas naciones.

Rechazamos de plano acciones y desvaríos como los envueltos en los graves y peligrosos incidentes de Puerto Príncipe contra la República Dominicana que en el plano de la diplomacia consciente y responsable amerita del ejemplar desagravio por parte de Haití.

Pero del mismo modo albergamos la esperanza de que autoridades y pueblos vecinos le pongamos freno a cualquier otro hecho o tratativa que pueda degenerar en situaciones que lesionarían con gravosa consecuencia unas relaciones que por nuestra propia naturaleza de naciones que compartimos una misma isla, estamos compelidos a mantener en armonioso y mutuo respeto. Es en el campo diplomático en donde debemos procurar las soluciones a cualquier situación que se entienda pudiera generar en conflicto.

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