Opinión

Ambientalismo, fundamentalismo e hipócritas verdes

Hoy, día mundial del agua, se nos hace necesaria una reflexión

Desde hace ya algunas décadas, el tema ambiental ha tomado gran relevancia ante la humanidad y no es casual, ya que el mismo reviste una gran importancia. La afección de nuestros recursos naturales ha sido intensa y el lucir protector del medio ambiente genera buena imagen.

Hoy día, vemos que una gran cantidad de personas realizan actividades en defensa del medioambiente, empresas que canalizan parte de sus presupuestos de publicidad y relaciones públicas a la defensa de los recursos naturales, se unen a grupos de protestas y una buena parte de los que se refugiaban en las ideologías políticas, ahora forman parte de movimientos ecologistas.

Este apoderamiento de la sociedad del tema ambiental, resulta saludable y beneficioso, aunque es importante distinguir entre los que tienen iniciativas proteccionistas de los recursos naturales, los que se suman a un esnobismo, los que buscan mantener vigencia, ante la desaparición de las luchas políticas ideológicas,y los que verdaderamente sienten amor y entienden la importancia del medioambiente.

Las posiciones fundamentalistas se manifiestan en muchos aspectos del accionar de los seres humanos. Las creencias religiosas son uno de esos aspectos donde el fundamentalismo se expresa con mayores consecuencias trágicas. El caso más sonoro del momento (dic. 2014) fue el que ocurrió en Francia con el semanario Charli Hebdo, donde extremistas islámicos llevaron a cabo un atentado que se llevó la vida de varias personas.

En el caso de los protectores del medioambiente, podemos encontrar individuos que verdaderamente aman la ecología pero que sus métodos son extremos y sus creencias no dejan espacio para ninguna otra forma de pensar que no sea la de ellos; estos defensores presentan posiciones fundamentalistas y las manifiestan de esa misma forma.

Recientemente, durante la celebración de lo COP 2014, en Lima, el grupo de defensores del medioambiente llamado GreenPeace, manifestó sus descontentos poniendo un mensaje contiguo a las líneas de Nazca, que terminó afectando este patrimonio histórico de la humanidad; esto definitivamente es un fundamentalismo que no aporta nada al ambiente.

Otro es el caso de personalidades y grupos económicos que invierten grandes cantidades de recursos monetarios en acciones de relaciones públicas y campañas publicitarias, haciéndose ver ante el público como defensores de los recursos naturales, pero al revisar sus actividades productivas, nos damos cuenta de que son los más grandes agresores al medioambiente; tal es el caso del millonario suizo, Stephan Schmidheiny, quien durante mucho tiempo proyectó una imagen de filántropo ecologista, mas sus empresas estaban involucradas en un escándalo de contaminación por asbesto; a estos se les llama hipócritas verdes.

Cuando una persona, que ama la naturaleza y además tiene conocimiento de conservación, se excluye de las actividades que generan riquezas, que son imprescindibles para la vida, pero que generan un impacto ecológico, le está haciendo un daño al medio ambiente, ya que además de privar de su conocimiento a estas actividades esta permitiendo que los que no tienen ética en el ejercicio de sus funciones, ni la pasión por la conservación, actúen de forma libérrima y de espalda al cuidado de los recursos naturales. Es por esto que invito a los amantes y conocedores del medioambiente a ser participes y guardianes de toda actividad humana y a entender que no se trata de que las cosas no se hagan, sino que se lleven a cabo apegadas a los principios de desarrollo sostenible.

Noticias Relacionadas