Opinión

Modelos pedagógicos, Docentes y Sociedad V

Finalizo esta serie con un análisis sobre el modelo educacional para las competencias, enumerando unas ideas muy particulares, que dan razón a los planteamientos que he venido haciendo en este quinteto de exposiciones sobre un tema para muchos intranscendente y fuera de contexto en un mundo tan lleno de politiquería en que vivimos hoy, sumidos en lo superfluo y liviano. El sistema educativo dominicano, siguiendo a occidente, se articula de acuerdo con el llamado modelo por competencia, desde hace unos 4 años. ¿Qué significa? Que todos los elementos del sistema se orientan a la adquisición de competencias y capacidades en el manejo de los elementos y situaciones de la realidad que nos rodea. Es bueno aclarar, que eso es lo que se supone.

El modelo por competencia se propone desarrollar personas “competentes,” para responder a las necesidades del mercado en sentido general, enfatizando en el mercado laboral. Toca a los sistemas adecuarse a esas pretensiones del mundo del poder, agrupado en naciones de mayor desarrollo, las que guían las tendencias globales. El profesor y el aula progresista, buscan implantar a través de su currículo oculto, aquellas variantes necesarias para que también aparezcan otras competencias en el marco lógico de la formación de los egresados de los distintos niveles del sistema.

El hombre de hoy es sensible al hecho de que la persona es fruto y objeto de una relación interactiva con la realidad que le rodea. En este modelo, el mismo conocimiento es fruto de esa interacción de la persona con su entorno. La relación con el entorno condiciona los afectos, sentimientos y emociones de la persona. Entonces, la persona, individual o colectivamente, ejerce un permanente efecto modificador de la realidad que rodea su accionar. Es por eso, que la educación se plantea, como una adquisición de competencias y capacidades que permiten a la persona establecer una integración productiva con la realidad de su entorno. Este modelo es el que estamos llamados a desarrollar en la segunda década del presente Siglo. El mismo requiere ser organizado por el sistema, bajo una disciplina consciente de los profesores para colocarles en el comportamiento óptimo, con la finalidad de que puedan empoderarse del mismo.

Los directivos y el cuerpo docente deben encontrar el marco adecuado para empezar a recorrer las vías del desarrollo de las destrezas requeridas para aprender a implementar el modelo con el éxito esperado. Esto es así, porque se debe asegurar que se ponga en práctica el currículo, montando al modelo en el proceso mismo del desarrollo curricular, el ejemplo del modelo constructivista no debe repetirse, en el sentido de que no se aplicó y me atrevo a asegurar, que todavía en muchas las aulas se practica el modelo conductista que se trató de sustituir hace más de un decenio.

El modelo por competencia es la combinación de los conocimientos, las actitudes y aptitudes necesarias para que, sumando las habilidades de los actores involucrados, se adquirieran las competencias necesarias y el arte para desarrollarlas en la práctica, con destreza y elegancia. El modelo, como todo los paradigmas, para ser desarrollado necesita de docentes enamorados de sus quehaceres, entusiasmados con las perspectivas y confiados en que saben lo que tiene que hacerse para alcanzar el éxito del sistema. Son muchas las variables necesarias para desarrollar un modelo educativo, pero el de mayor preponderancia se encuentra situado en la actitud de los profesores. La disposición para aprender su aplicación, trasciende el conocimiento del cómo, porque con saber cómo se hace necesita de un querer hacerlo con entusiasmo. Lo mismo se aplica al estudiante, éste necesita ser motivado por la escuela y por el profesor, procurando de él un desarrollo consciente de su capital humano-cultural, y humano-técnico, puntualizándoles algunos aspectos claves, para que esté consciente de la importancia particular y colectiva de su desarrollo personal. El estudiante y su familia deben estar convencidos de que la adquisición de los aprendizajes les servirá para superar obstáculos en el mundo del trabajo y del campo del estudio superior, si se opta por continuar hacia la consecución de una profesión universitaria. Y lo que es mucho más importante desde el punto de vista de la construcción social y de la democracia, el desarrollo de un capital social necesario para el cambio cualitativo, que incluye la participación y el interés por lo que sucede en su entorno económico, político, social, deportivo y cultural.

Desarrollar el sistema por competencia, necesita de un liderazgo capaz de entender, que las competencias deben ser consideradas como parte de la capacidad de adaptación cognitivo-conductual que es inherente al individuo humano, según afirman los psicólogos y pedagogos. Porque la educación, desde el nivel inicial, hasta termino del bachillerato lo que hace es socializar a los futuros ciudadanos. Ese es su papel social, convertir los niños, adolescentes y jóvenes, en personas capaces de convivir en sociedad. Entonces, las competencias se encuentran enmarcadas en la construcción de un ciudadano cívicamente consciente de su rol social y sobre esta cualidad, sumamos algún quehacer técnico certificado a través de un politécnico o de una formación vocacional. La sociedad necesita construir ciudadanos capaces de entender su rol en el mundo socioeconómico, sociocultural y sociopolítico. Porque las personas deben responder a las necesidades especificas, las que como seres humanos enfrentan en el contexto socio histórico que viven, a través de sus comportamientos. Esto es algo muy concreto, lo que a de implicar, un proceso de adecuación entre la persona, la demanda del medio y las necesidades que se van produciendo. Todo esto, para que pueda responder y contribuir con las soluciones pertinentes y esperadas por los que observan desde los distintos contextos. Entendido esto, nos damos cuenta, por qué debemos procurar disciplina organizacional en los procesos de enseñanza y aprendizaje, con el objeto de que los participantes puedan alcanzar las capacidades para enfrentar con éxito las problemáticas que han de presentársele en el transcurso del tiempo útil de sus vidas.

Las competencias no se adquieren ni se desarrollan alejadas de lo concreto, por lo que tienen que ser exhibidas a través de actividades demostrativas del quehacer del estudiante. En ese orden, el quehacer debe demostrar que se desarrollan los conocimientos, poniendo en práctica las habilidades, observándose en el proceso las actitudes, el manejo de las emociones, los niveles racionales y los valores expuestos durante los procesos. Se trata de saber hacer con calidad y respetando los aspectos éticos durante el desenvolvimiento de la praxis. Los saberes se demuestran haciendo cualitativamente lo que se espera de los protagonistas actuantes, por lo que el desempeño se demuestra en el comportamiento.

Es importante repetir, que no basta con saber hacerlo y hacerlo bien. Se necesitan egresados del sistema con las competencias éticas requeridas por la sociedad, que respeten las reglas del juego y que demuestren ser personas, en el desarrollo de sus ciudadanías y sus actividades profesionales. Por lo que el estudiante, no solo debe saber manejar saberes científicos, técnicos o culturales, sino que debe poseer y desarrollar actitudes sosegadas en la horizontalidad de las interacciones con los demás, siendo empático. Por otra parte y en el sentido original del modelo, debe acotarse que se hace necesario enfatizar en la integración de todos los saberes, hacia la convivencia social, es decir, que no separe las ciencias matemáticas, biológicas, químicas y físicas de la vida cotidiana, en donde las bellas artes esparcen al individuo humano, el deporte le convierte en persona dinámica y activa, así como la cultura en sentido general, ayuda a la paz interior y al entendimiento de las personas dentro de la vorágine sociopolítica.

Al finalizar esta serie de artículos sobre los modelos educativos, debo referirme al hecho de que la sabiduría del hombre ha dividido los saberes y ha colocado en cada uno de ellos saberes fundamentales, por lo que la educación, necesita de educadores capaces de entender, que ésta es ideológicamente la base fundamental del Estado. Porque es sobre la educación que recae la construcción social del ciudadano. Eso no es cualquier cosa. Siempre he abogado porque el sistema trabaje currículo y se olvide de los aspectos fuera de la formación, dejándole esos aspectos a las demás entidades que manejan lo concreto del Estado y las ejecuciones gubernamentales. Si eso sucediera, pocos políticos profesionales aptarían por administrar el MINERD.

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