Hablan los hechos

Conciencia ciudadana y unidad interna son imprescindibles en política migratoria de la República Dominicana

De acuerdo con las nuevas realidades internacionales no basta tener la razón en los conflictos económicos y de prerrogativas soberanas que se les presentan a las diferentes naciones para obtener el respaldo de la opinión pública universal sino que también se hace urgente una defensa eficaz, con argumentos avalados por datos y pruebas convincentes.

No resultan descabelladas las apreciaciones de ciudadanos dominicanos que aseguran que si bien es cierto que el Plan de Regulación de Extranjeros iniciado por el Gobierno Dominicano es una acción de justicia que se merece el respaldo de todo el mundo, no ha tenido la defensa requerida, y en muchos casos, quienes tratan de hacerlo no hacen más que darle pretexto a los enemigos de la dominicanidad para el ataque y la desinformación.

No hay que ser un erudito para saber que desde que existen los dos países que pueblan la isla de Santo Domingo, los haitianos han sido más diestros que los dominicanos en la defensa diplomática de sus intereses en el plano internacional, hasta el punto de que es Haití el que siempre lleva la voz cantante.

En lo que concierne al plan migratorio que ha provocado controversias internacionales, la República de Haití ha sido beneficiada con la percepción local e internacional de que no se trata de un Plan de Regulación de Extranjeros sino de un “Plan de Regulación de Haitianos” y en esa situación ha contribuido la parte dominicana, en lo que participan incluso ciudadanos bien intencionados.

Ha perjudicado notoriamente al Plan de Regulación de Extranjeros elementos divisionistas del lado dominicano, lo que pudiera servir de acicate al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), como organización política mayoritaria del país para enviarle un mensaje de absoluta unidad de su liderazgo, dirigencia y militancia frente a un problema que requiere de una visión de conjunto para culminar con éxito y con una justa valoración de la comunidad de naciones.

La regularización es de todos los extranjero

Como paso previo a lo que es hoy el Plan de Regularización de Extranjeros el Ministerio de Planificación y Desarrollo, junto a la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) dieron a conocer la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes, con respaldo técnico y financiero del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Unión Europea.

Hay que aclarar que se trató de una encuesta, no de un censo, pero que con la misma se podía medir el pulso de la realidad de la inmigración en la República Dominicana, no exclusiva de los haitianos, como es la percepción que prima local e internacionalmente, sino de todos los extranjeros residentes en el país.

De acuerdo al estudio publicado el 2 de mayo del 2013, en República Dominicana residían 524 mil 632 extranjeros procedentes de por lo menos 60 países, equivalentes al 5.4 por ciento del total de la población, estimada en 9 millones 716 mil 940 personas.

De la totalidad de los inmigrantes, 458,233 personas nacieron en Haití, lo que representaba el 87.3 por ciento de la población, mientras que 66 mil 399 eran originales de otros países, equivalentes al 12.7 por ciento.

La encuesta, puesta a circular en el Palacio Nacional revelaba que después de Haití las diez naciones de donde provenían más inmigrantes eran Estados Unidos, con 13 mil 524; España, 6 mil 720; Puerto Rico, 4 mil 416; Italia, 4 mil 40; China, 3 mil 643; Francia, 3 mil 599; Venezuela, 3 mil 434; Cuba, 3 mil 145; Colombia, 2 mil 738 y Alemania, Mil 792.

Esas eran las naciones que más inmigrantes tenían en territorio dominicano, pero no las únicas. República Dominicana ha acogido en las últimas décadas millares de nacionales peruanos, ecuatorianos, coreanos, hindúes, paquistaníes, ingleses y argentinos, por solo citar algunas naciones, que también están en la obligación legal de regularizarse igual que los haitianos.

Otros hallazgos de la encuesta fue que el 64.4 por ciento de los inmigrantes eran hombres, frente a un 35.6 por ciento de mujeres. También, una significativa población de descendientes de extranjeros, ascendente a 244 mil 151, para un 2.5 por ciento de la población, de los cuales 209 mil 912 eran de padres haitianos y 34 mil de otros países.

La suma de los inmigrantes y los descendientes ascendían a 768 mil 783 para un porcentaje de 7.9 de la población total. La mayoría reportó que tenía acta de nacimiento de su país, tanto los nacidos en Haití, un 92.6 por ciento, como los de otros países, 93.8.

Otros datos a destacar en la encuesta fue que más de la mitad dijo tener cédula, un 51 por ciento de los inmigrantes haitianos y un 57.4 por ciento de los procedentes de otras naciones. El 37 por ciento de los haitianos reportó tener pasaportes y el 89.5 de los inmigrantes de otros países dijo tener el mismo documento.

Es oportuno resaltar que la realizada por UNFPA se trató de una encuesta probabilística por muestreo con un tamaño de muestras que cubrió 68 mil viviendas y lugares habitados en todo el territorio nacional.

El organismo de las Naciones Unidas aseguró que los aportes que se derivaban del estudio “permitirían tomar decisiones de políticas públicas de manera certera, encaminadas a propiciar un desarrollo económico al servicio del bienestar y el respeto a los derechos humanos que sin distinción corresponden a cada uno de los habitantes de esta parte de la isla”.

Como se puede observar, la regularización migratoria en República Dominicana va dirigida a todos los extranjeros. Se amerita que la defensa de la causa dominicana en este asunto se esfuerce en destacar que no hay un trato exclusivo para los nacidos en el país vecino. El uso de las estadísticas, por insignificantes que parezcan con relación al grueso de los inmigrantes, podría desmentir campañas interesadas en dañar la imagen del país en el extranjero y perjudicar las relaciones armoniosas que deben existir entre las naciones que comparten la isla para su bienestar recíproco.

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