La confirmación del Departamento de Energía de Estados Unidos de que dispone de gas natural en la Costa Este de ese país para suplir a toda el área caribeña, abre la posibilidad de que la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales lidere el desarrollo de una gran terminal regasificadora del combustible y una central generadora de al menos 1,000 megavatios en Manzanillo, que absorba por completo el actual déficit eléctrico del país.
Con el beneficio adicional de que rompería el monopolio del gas natural que viene al país, actualmente en manos de AES Corporation (AES Dominicana), la que pretendió ampliarlo asociándose a un grupo empresarial de Santiago que tuvo en sus manos, hasta que el gobierno decidió anular el contrato, la operación del puerto de Manzanillo y sus anexidades.
Se observa, que el 27 de Febrero, ante la Asamblea Nacional, el presidente Danilo Medina prometió que instalaría los más de 1,500 megavatios nuevos de generación que hacía falta para eliminar la crisis de suministro eléctrico. Ya lleva 720 de Punta Catalina.
Las autoridades de la CDEEE y del gobierno sólo tendrían que aceptar la invitación que le ha hecho el director de Asuntos Interamericanos del Departamento de Comercio de USA, Gary Wars, al vicepresidente de la entidad, Rubén Jiménez Bichara, de que se asocie a los planes de promoción del gas natural para toda el área del Caribe.
El señor Wars le dijo a Jiménez Bichara que la República Dominicana ofrece las condiciones ideales para ser un gran centro de recepción y regasificador de gas natural para uso del país y de sus vecinos, incluyendo Haití y los pequeños estados caribeños de la zona aún de los que no son miembros de los acuerdos de libre comercio con su nación.
Pero dos grandes norteamericanas, AES Corporation y Cheniere Gas, se disputan el mercado norteamericano, y cada una, por su cuenta, utilizan recursos directos de lovismo ante el gobierno dominicano para obtener la dispensa. La diferencia es que con AES nos exponemos a consolidar y ampliar el actual monopolio, y con Cheniere o cualquiera otra suplidora de USA, lo evitamos.
Por sí misma o asociada con el sector privado, la CDEEE podría convertirse en el suplidor de gas natural para todo el Cibao, para ser usado en los hogares mediante una amplia red de gasoductos, en las empresas y en plantas generadoras.
De esta forma, el gas natural se incorporaría en forma masiva a la oferta de ese combustible en las regiones más desarrolladas del país, puesto que AES Dominicana ya dispone de una gran planta regasificadora en Andrés, Boca Chica (la más grande de la región caribeña), y de un gasoducto que transporta el combustible hasta la ribera del Ozama, pasando por el centro de Santo Domingo Este. AES también ha anunciado que se propone construir otros dos gasoductos, uno hasta San Pedro de Macorís y otro hasta Haina, en el Distrito Nacional.
De hecho, AES es el mayor productor de energía con gas natural pues dispone de una central de 300 megavatios contigua a su planta regasificadora de Andrés, y suple a sus unidades que suman 230 megavatios en Los Mina adquirida de la Dominican Power Partner, a la que adiciona un ciclo combinado que este año elevará su producción en 150 megavatios. En adición, construyó un gasoducto por debajo del río Ozama, que suple de gas natural a la planta flotante de Saboard, instalada en la ribera occidental del mismo río, con capacidad para 100 megavatios.
AES Corporation, entre las cinco más importantes generadoras de Estados Unidos, tiene el mérito de haberse asociado al Estado Dominicano en su propósito de desregular el sector eléctrico, entonces un monopolio en profunda crisis de sobrevivencia de la antigua Corporación Dominicana de Electricidad (CDE y ahora CDEEE). Lo que dio como consecuencia directa, la introducción al mercado del gas natural, otro de sus méritos.
Dispuso de una inversión cercana a los US$1,000 millones para instalar su planta regasificadora de Andrés y una central generadora de 300 megavatios, además de adquirir el 50% de las acciones de la recién fundada junto al Estado Distribuidora del Este, por más de US$150 millones. Más tarde adquirió las generadoras de Dominicana Power Partner y construyó un costoso gasoducto para suplirle gas natural y liberarla del costoso gasoil. Ahora concluye un ciclo combinado que incrementa su producción.
Sus inversiones no pararon ahí, y también adquirió las acciones equivalentes al 25% de El Paso Energy (uno de los numerosos inversionistas que diligenció Rolando González Búnster, Guaroa Liranzo y otros además de AES Gener una asubsidiaria de AES para fundar la Generadora Itabo, de la que pasó a poseer el 50% a la que de inmediato le construyó un puerto carbonero para procesar carbón mineral y liberar a las Itabos I y II del costoso búnker c extraído del petróleo.
A pesar de que el Estado le asignó como clientes la mayor proporción (más del 60%) de los usuarios de electricidad de barrios marginados y los incorporó al subsidio oficial, AES declaró en quiebra a EdeEste, y comenzaron sus maniobras desleales respecto a su socio estatal.
Declarada en quiebra EdeEste AES decidió venderla por la ridícula suma de 4 dólares a la operadora de bolsa británica TCW, sólo para que ésta abriera 6 demandas en tribunales internacionales por incumplimiento de contrato por miles de millones de dólares, que sólo se pudo resolver mediante una pronta acción del Estado ante esos tribunales que le costó saldarla US$27 millones.
Ya AES se había dado a la tarea, según hizo constar la CDEEE y más luego intentó criminalizar en instancia legal que todavía reposa en la Justicia el estatal Fonper, de cobrar a las Edes energía más cara atribuida a su generadora de Los Mina, cuando se trataba de energía más barata proveniente de su central de Andrés.
AES también ha hecho abortar por lo menos cuatro contratos en los últimos 15 años, la mayoría de ellos diligenciados por la CDEEE, para que construya un gasoducto de unos 30 kilómetros de Andrés a San Pedro de Macorís, para que el grupo Congentrix (tres turbogases de 100 megavatios cada una) pueda alimentarse con gas natural en vez de gasoil.
Su asociación hasta desprenderse del 20% de sus acciones con los empresarios Manuel Estrella y Felito García, de Santiago, no es nada inocente, pues ello ocurrió cuando éstos habían adquirido la concesión de operación del Puerto de Manzanillo, con tanto acierto de los empresarios cibaeños que hicieron reformar el contrato original para adicionarle más de 100 mil metros cuadrados, precisamente en los terrenos que la CDEEE había apartado para erigir una planta de generación a carbón o gas natural, de 700 a 1,000 megavatios de capacidad, y para lo que ya había adelantado estudios de suelos y efecto ambiental.
De haber quedado inalterable esta operación, AES tendría la oportunidad de apoderarse de todo el potencial del mercado de gas natural del país.
Una de las primeras acciones del presente gobierno fue, precisamente, dejar sin efecto el mencionado contrato, que ya contenía el vicio de extender la concesión en 100 mil metros cuadrados.
En un comunicado de prensa ofrecido vía AES Dominicana, la empresa dice que el acuerdo preliminar con la división de desarrollo para América Latina de la Corporación AES apoyaría el desarrollo del proyecto de licuefacción de gas natural Magnolia, en Louisiana, Estados Unidos.
El acuerdo abarca los derechos de capacidad de producción de GNL desde Estados Unidos entre 40-50 millones de MMBTU, suficiente para garantizar el abastecimiento a precios competitivos de las necesidades de AES en los mercados que sirve en la región.
AES, por tanto, no sólo ha previsto constituirse en su propio suplidor de gas natural de esquisto proveniente de Estados Unidos, sino también capitalizar todo el mercado presente y futuro de ese combustible en el país y, por extensión, en toda la región caribeña.
Empresarios dominicanos no se han quedado de brazos cruzados, como es el caso de importantes inversionistas, liderados por Grupo Vinici, que junto a por lo menos las tres más grandes importadoras y distribuidoras locales de gas licuado y derivados del petróleo, fundador la empresa Antillean Gas.
Antillean Gas se propone montar una regasificadora en San Pedro de Macorís, con su correspondiente gasoducto, para suplir a un grupo generador que monta los 900 megavatios que hoy procesan derivados del petróleo.
Se trata de la central antigua Cogentrix, ahora propiedad de Rolando González Búnster y el inversionista norteamericano George Soros de 300 megavatios, de la generadora Quisqueya I de 230 megavatios del consorcio Barricjk-Goldcorp, de Quisqueya II de 230 megas y de la Sultana del Este de 150, ambas propiedad de Ege Haina, y de la planta privada Los Orígenes, de 40 megavatios, todas en la misma localidad.
Antillean Gas inició los trabajos de erección de su planta regasificadora, en un acto que contó con la presencia del presidente Danilo Medina.
Sin embargo, el presidente de AES Dominicana Edwin De Los Santos, dio a conocer hace unos días que esa empresa proyecta construir un gasoducto desde Andrés hasta San Pedro de Macorís para suplir las mismas empresas generadoras.
La información le había sido suministrada en abril pasado al presidente Danilo Medina en Panamá, con motivo de una reunión de jefes de Estado de la región con empresarios de diversas latitudes, hacia donde se trasladó el presidente de AES Corporation, Andrés R. Gluski. Ambos están en la foto de más arriba, en Panamá.
En esto de la energía, la República Dominicana es de especial interés para el gobierno de los Estados Unidos, como lo confirmó el mismísimo vicepresidente de ese país, Joseph Biden, cuando visitó el país y más luego el propio jefe del Departamento de Comercio norteamericano.
La más reciente de esas visitas, la del señor Wars, insisten en lo mismo: que el país cuenta con la garantía del gobierno norteamericano para ser receptor con garantías de gas natural al precio a que se comercia en Estados Unidos. También porque los dominicanos somos miembros del Acuerdo de Comercio DR-Cafta, que nos otorga el privilegio de primer comprador.
Ello se debe a la preocupación, no ocultada, del gobierno norteamericano de que muchas naciones del área centroamericana y caribeña dependen del petróleo de Venezuela para suplir sus mercados de carburantes.
De ahí la importancia de una empresa que ha surgido como oferente, la Cheniere Energy, de Estados Unido, la más grande licuefactora de gas natural de los Estados Unidos.
La visita al país de los ejecutivos de Cheniere Albert Nahas y Renato Pereyra, hace unos meses estuvo precedida de otra del vicepresidente norteamericano Joseph Biden acompañado de una alta ejecutiva de la misma firma, que el año pasado garantizaron al presidente Danilo Medina estarían en disposición de suplir gas natural a finales del 2015.
En esta ocasión, los señores Nahas y Pereyra visitaron al administrador de la CDEEE, licenciado Rubén Jiménez Bichara, a los ejecutivos de Antillean Gas y de Barrick-Goldcorp para despejar cualquiera duda de que pudiera existir en ese sentido, como las había expresado el propio Jiménez Bichara.
Mediante una inversión multimillonaria, Cheniere Energy concluye este año dos gigantescas plantas de licuefacción del gas natural de esquisto (tracking) que se extrae en Estados Unidos, mayor productor mundial de ese carburante.
Las plantas son la Sabine Pass, en la costa de Louisiana, Corpus Christi, en la costa Corpus Christie, Houston. De las dos, es la Sabine Pass la que está exportando gas natural para licuefacción y posterior uso. La Corpus Christi lo hará en el 2018.
Por disposición ejecutiva de los Departamentos de Estado y de Comercio de los Estados Unidos este gas natural de esquisto sólo está disponible para exportar a los Estados “socios” de ese país, en particular a los beneficiarios de acuerdos de libre comercio, como es el caso de Centroamérica y la República Dominicana.
Eso, además de que, con la instalación de una gran planta re-gasificadora en Manzanillo con plantas generadoras a gas natural de gran capacidad pudieran suplir de energía eléctrica al vecino Haití.
Durante la Cumbre Caribeña de hace unos meses, a la que asisitó una delegación presidida por la vicepresidenta Margarita Cedeño, los gobiernos participantes y Estados Unidos acordaron crear una Red de Inversiones en Energía para el Caribe, que procura una nueva estructura de cooperación para garantizar la seguridad energética de la región.
La red procuraría mayor cooperación entre los gobiernos y empresas privadas de las diversas islas caribeñas en la que participaría instituciones donantes, corporaciones financieras y empresas, además de identificar fuentes y proyectos de energía renovables en la región.
El Banco Mundial ha sido propulsor de la idea, puesto que posibilitó identificar en siete países del Carie Oriental fuentes de energía geotérmica, de las cuales ya se encuentran varias en explotación.
Lo que han determinado los técnicos del Banco Mundial, es que no obstante esos desarrollos de energía renovable, sigue siendo el gas natural el carburante estratégico y abundante que sirva de base para los grandes desarrollos.