Opinión

Juan Pablo Duarte y la Trinitaria

La Trinitaria fue formada el 16 de Julio del 1838 por un grupo de jóvenes con el propósito de lograr la independencia de la parte del Este de la isla de Santo Domingo. Juan Pablo Duarte era el ideólogo del movimiento, dirigía las estrategias en el hogar de Juan Isidro Pérez de la Paz, frente a la Iglesia del Carmen en la calle Arzobispo Nouel, debido a la situación política de la época, era una organización clandestina compuesta en grupos de tres en tres, utilizando signos para evitar ser descubiertos.

Todos los integrantes de la sociedad eran jóvenes de buen prestigio social, revestidos de honestidad, capacidad, formados en valores éticos y morales. Con sus ideas revolucionarias decidieron enfrentar el yugo de la opresión y la esclavitud por más de veintidós largos años por parte del régimen haitiano.

Como muestra de lealtad y fidelidad a la patria y con honor a la revolución todos los trinitarios debían hacer un juramento el cual adoptaron como lema puesto bajo la cruz de Cristo, el mismo reza de la siguiente manera: “En el nombre de la santísima, augustísima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, juro y prometo, por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes, a la Separación definitiva del gobierno haitiano y a establecer una República libre, soberana e independiente de toda la dominación extranjera, la cual tendrá su pabellón tricolor, en cuartos encarnados y azules, atravesados por una cruz blanca. Mientras tanto seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales: Dios, Patria y Libertad. Así lo prometo ante Dios y el mundo: Si lo hago, Dios me proteja, y de no, me lo tome en cuenta, y mis consorcios me castiguen el perjurio y la traición, si lo vendo”.

Las ideas revolucionarias de Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella, Francisco del Rosario Sánchez, era acatadas por cada uno de los integrantes, a pesar de ser tan jóvenes demostraron valentía y coraje, logrando poner en práctica su objetivo, cuando el 27 de febrero del 1844, uno de estos jóvenes, Matías Ramón Mella se alzó con la gloria de la libertad disparando su trabuco en la puerta de la Misericordia dando inicio con este gesto patriótico e histórico a la formación de un Estado Libre e independiente y soberano.

Hoy gracias a esos héroes, digno de admiración y respeto podemos afirmar que somos dominicanos, que somos un pueblo de hombres y mujeres luchadores, que mantenemos en alto la bandera de la libertad, que somos una patria con símbolos que nos identifica frente a otras naciones, manteniendo siempre vivos sus ideales.

En tanto, nuestros jóvenes tienen que ver a los trinitarios como un paradigma de lucha respeto y honradez, que su legado revolucionario sea motivo para seguir soñando por una mejor nación, que vale la pena transitar el camino correcto sin temor al fracaso y viéndolo como una oportunidad de ser mejor cada día.

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