El pasado sábado se dio cumplimiento al mandato constitucional, que establece que el Presidente de la República tiene la responsabilidad de “rendir cuentas anualmente, ante el Congreso Nacional, de la administración presupuestaria, financiera y de gestión ocurrida en el año anterior”.
En su mensaje a la nación, el Presidente de la República ha presentado el gran impacto social que las ejecutorias del Gobierno han tenido, mejorando sustancialmente la calidad de vida de dominicanos y dominicanas.
Lo que han logrado las políticas sociales del actual Gobierno, es cerrar las brechas sociales existentes entre quienes tienen mucho y aquellos que tienen poco o nada, asegurando a estos últimos un nivel de vida más acorde con la dignidad del ser humano.
En ese sentido, los cálculos presentados en el discurso de rendición de cuentas, que estiman que una familia beneficiaria de las distintas políticas sociales que lleva a cabo el actual Gobierno, recibe un beneficio de alrededor de 192 mil pesos al año, no es tan solo una excelente noticia para los beneficiarios, sino que también da tranquilidad a quienes inquieren en qué invierte el Estado el dinero del presupuesto.
Esta gran inversión que realiza el Estado por cada familia beneficiaria, apunta al cierre de brechas principalmente en nutrición, educación y salud, pero sus efectos se amplían a distintos aspectos de la vida en sociedad: el desarrollo económico de la comunidad, la protección del medio ambiente, el empoderamiento ciudadano, la obtención de conocimientos técnico-profesionales, el acceso a las tecnologías de la información y comunicación, entre otros.
El impacto se refleja en un gran número de indicadores, que preparan al país para su pleno desarrollo y propicia la disminución de la desigualdad social.
La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), dentro de su vasta bibliografía sobre el tema, apunta que los cuatro principales factores que exacerban la desigualdad social en la región son: “la distribución del ingreso, la distribución de la educación y el conocimiento, la muy desigual capacidad para aprovechar esa educación y conocimientos en el mercado laboral y la reproducción intergeneracional de la desigualdad.”
Al analizar cada factor por separado, podemos apreciar cómo las políticas sociales focalizadas del Estado dominicano están apuntando a disminuir la incidencia de esos factores y, por ende, cerrar las brechas de la desigualdad.
Desde SIUBEN segmentamos para priorizar, en un contexto de necesidades infinitas y brechas que se profundizan, dependientes de recursos cada vez más limitados.
La amplia cartera de programas sociales implementados en la actualidad, no solo conectan a los más vulnerables con una educación de calidad, sino que también propicia la capacitación técnico-profesional para la obtención y generación de ingresos.
Más importante aún, el enfoque adoptado por Progresando con Solidaridad busca romper el círculo vicioso de la pobreza y eliminar cualquier posibilidad de transmisión intergeneracional de la misma. Las evaluaciones a las que se ha sometido el programa demuestran su efectividad en este sentido.
Lo que hemos logrado es construir una “red de protección y promoción social universal básica, que se integre al modelo de desarrollo como pieza estructural.” Y esto lo hemos logrado acogiendo el principio de la solidaridad como valor transversal de la protección social, de manera que el Estado garantiza la protección de quienes están dentro y fuera del mundo del trabajo.
De esa manera, protegemos los derechos sociales de la ciudadanía y garantizamos su participación plena en el Estado Social y Democrático de Derecho.